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El tiempo pasó y aquel puntero que enloquecía a los hinchas de Huracán cumple 60 años. Su infancia, su carrera, Messi, Maradona, Passarella y anécdotas imperdibles.

Era apenas un pibe René Houseman cuando empezaba a dejar boquiabiertos a los hinchas de Huracán con sus desbordes calcados pero imposibles de adivinar. Sin embargo, en la vida ya era un hombre, porque mientras muchos tenían un cálido hogar y podían disfrutar de su infancia, Houseman salía de la villa del Bajo Belgrano antes de que el sol se asomara para juntar algunos pesos y así poder ayudar a su familia.

No obstante, siempre volvía al barrio justo cuando la pelota empezaba a girar por las irregulares canchas improvisadas que nunca faltan en las zonas marginales que tantos talentos le han dado al mundo. “Yo tenía que estar concentrado y no fui porque terminaba el campeonato por plata en el barrio y justo llega el Flaco (Menotti) y yo estaba sentado ahí en el suelo y me dice: ‘¿Qué hace acá usted, cómo no está jugando?’ y le contesté: ‘Mire lo que es el que está adentro, es un fenómeno’”, contó el Loco en el Ciclo de Entrevistas 2013 de radio Deportea. Aunque se trata de un técnico correcto como César Luis Menotti, Houseman podía lograr que su entrenador en Huracán lo entendiera y por eso aseguró: “Fue el mejor técnico del mundo. Fue mi padre en el fútbol”.

Dependiendo de cada posición, un futbolista debe tener determinadas condiciones para destacarse en su puesto. Habitualmente, los defensores suelen ser más rudos que los delanteros, los volantes de contención se destacan por su solidaridad, los de creación por su inteligencia y los centrodelanteros, por su oportunismo. Pero hay un lugar de la cancha que actualmente se explota poco y en el pasado era el hábitat natural de cracks como Garrincha, Corbatta y el mismo Houseman. Su don es el de la picardía y el verbo está en tiempo presente porque así como se las ingeniaba para dejar en el camino a los laterales rivales, sus respuestas tienen un sello único.

 “Yo era rebelde. Cuando me debían plata iba a la noche a la concentración y si no me pagaban me volvía a mi casa y al otro día iba a jugar. (Alfio) Basile les decía a los dirigentes: ‘Dejalo que se vaya que mañana viene y la rompe’”, relató con una sonrisa el wing derecho que vistió la camiseta de la Selección Argentina en los Mundiales de Alemania 1974 y Argentina ’78.

Precisamente sobre la polémica que se instaló en torno a ese campeonato del mundo que ganó el conjunto dirigido por Menotti, Houseman expidió su opinión: “No vi que Videla cabecee, no vi que Massera patee un córner ni que Agosti patee un tiro libre. Lo que vi es que contra Perú entramos a la cancha once contra once y a los siete minutos hubo un tiro de ellos en el poste”.

A pesar de su habilidad para gambetear dentro del campo de juego, René no elude la responsabilidad de inclinarse por uno de los dos mejores futbolistas que utilizaron la 10 blanquiceleste. “Messi me sorprendió mucho. Me hizo ver fútbol de verdad”, afirmó, y luego habló del otro zurdo legendario con quien no tiene una buena relación actualmente: “Después le sigue el gordo vigilante este (en referencia a Maradona). Se portó mal, tuvo una actitud muy fea para conmigo y ahí le tomé idea y ya no lo puedo ni ver, pero yo separo las cosas, Messi para mí es superior a Maradona”.

Houseman no usa su cintura para evitar preguntas incómodas, pero sí apela a su picardía para bajar del pedestal al brasileño que más goles hizo en la historia: “Pelé no tanto eh, yo lo enfrenté y le hice un caño. Ni la vio”.

En los alrededores del área, Houseman era la peor pesadilla de los defensores. Con la contundencia que entraba al rectángulo mayor para servirle el gol a un compañero o para conducir él mismo la pelota hacia la cita inevitable con la red, el Loco describe a Daniel Passarella: “Es el uno. Como persona es el uno y como futbolista es el uno. Estuve peleado por un malentendido que después se arregló. Le había ido a pedir ayuda porque había fallecido mi mamá. Justo River había perdido con Newell’s y yo estaba en el vestuario y me salió con un martes 13 y yo le salí con dos martes 13 y me fui. Un día nos reunimos los campeones del mundo y viene como para hablarme, yo ya había agarrado el cuchillo por las dudas. Me pidió disculpas porque ese día el estaba muy mal porque River había perdido como local con Newell’s y todo se arregló”.

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