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En charla exclusiva con Goal.com, el argentino destaca la importancia de Bielsa en el fútbol chileno, su nueva vida del otro lado de la cordillera, Rosario Central, Europa y más.

Debía encontrar una alternativa para su carrera y no lo dudó. Sus primeros pasos en la Argentina no le resultaban sencillos y las complicaciones aparecían en el horizonte. Tuvo un guiño del destino y Chile apareció en su camino. Fue una apuesta fuerte, porque el primer paso no fue hacia la elite del fútbol trasandino, sin embargo, con empeño y desde su talento llegó hasta la cima. Gustavo Lorenzetti es un ejemplo muy claro de lo que debe hacer un futbolista para conseguir construir una carrera. No da vueltas en sus consideraciones. Es contundente y tiene claro qué pretende para su futuro.

Con 27 años pertenece a la raza de futbolistas que gusta del buen juego. Coquimbo le dio la primera chance, después Universidad de Concepción y ahora Universidad de Chile lo tiene como una de sus figuras. Ya acumula algunos títulos en Chile, pero va por más. Su amor por el juego, su nueva vida del otro lado de la cordillera, su pasión por Central, son algunos de los temas por los que pasó la charla de Goal.com con Lorenzetti, el titiritero de la U de chile.

-Chile es tu lugar en el mundo desde hace varios años, ¿cómo fue aceptar ese cambio de vida?
-Había cumplido 20 años, justo dos años después de que había debutado con Russo [Miguel Angel]. El después se fue y llegó Cuffaro Russo [Ariel] y no me tenía en cuenta, volví a la reserva y no jugaba. Por eso decidí irme a jugar a otro lugar, donde me pudiera sentir importante y pudiese jugar. En ese momento Jorge Díaz, quien era técnico en las inferiores de Central, había agarrado Coquimbo, me dijo que le gustaría que fuera y acepté la propuesta. Por suerte las cosas salieron bastante bien.

-¿Uno se tiene que acostumbrar como jugador de fútbol a apostar por aquello que no imaginaba?
-Si claro. Yo cuando fui a préstamo a Coquimbo mi idea era estar un año a préstamo, ganar continuidad, sumar minutos, hacer experiencia y después volver a Central. Esa era mi meta apenas me fui. Pero bueno, el camino se abrió por otro lado, me interesó otra propuesta, me gustó sentirme importante dentro de un equipo, me gustó el país, económicamente también me convenía y por eso decidí quedarme acá.

-Fue como hacer una carrera nueva en otro país, porque hiciste todos los pasos para llegar a un equipo grande como Universidad de Chile.
-Si, por ahí en la Argentina no hay tanta dimensión de lo que es acá en Chile, Universidad o Colo Colo. La U es un equipo grande, que mueve gente por todos lados, que vas a jugar a distintas regiones y siempre hay gente en los aeropuertos. Es muy parecido a lo que es River y Boca, en la Argentina.

-Y en cuanto al nivel de juego, ¿desde que llegaste evolucionó mucho?
-Creo que hubo un gran cambio con la llegada de Bielsa a la selección. El fútbol acá se hizo más profesional, creo que el fútbol en sí, se volvió con más dinámica. El jugador chileno está muy bien dotado técnicamente y por ahí Bielsa le agregó velocidad. Nosotros con esa idea tuvimos buenos resultados en torneos internacionales y cada vez más equipos eligen esa idea y andan muy bien.

-Y vos, ¿qué le tuviste que agregar a tu juego?
-En Central, en Coquimbo y en la Universidad de Concepción, siempre fui un enganche clásico. Cuando llegué a la U tuve que alternar en diferentes posiciones. He jugado de volante mixto, de volante por afuera, por la derecha, de extremo por la izquierda, de nueve mentiroso. Así uno crece porque va aprendiendo a jugar en diferentes posiciones. La dinámica que exige jugar en la U es distinta a la de jugar en otros clubes de acá. Todo eso le sumé a mi juego.

-Cuando el jugador argentino deja el país, ¿empieza a entender el juego de otra manera?
-Sí, sin duda. Cuando llegué a Chile pensé que me iba a ser más fácil. Pero los primeros tres meses me costaron adaptarme. Pensé que viniendo del fútbol argentino y también hay que saber acomodarse. Acá han venido muchos jugadores que triunfaron en la Argentina y les ha costado y no se han adaptado. En todo fútbol hay que conocer para poder acoplarse, hay que entender la idiosincrasia del país, yo tuve la suerte que pude acoplarme a todo eso.

-¿Qué le falta a la U para terminar de dar el paso para consolidarse internacionalmente?
-El paso lo podríamos haber dado en la Copa del año pasado. Pero creo que nos faltó un poquito de suerte. No suerte dentro de los partidos, sino por las lesiones. Cuando llegamos a la instancia con Boca había muchos lesionados, muchos jugadores al límite y nos costó demasiado esa semifinal. Creo que teníamos equipo para más. También pudo haber sido un pecado, después de haber logrado la Copa Sudamericana, que el club se desprendió del segundo mejor jugador de América de ese momento como lo era Vargas [Eduardo]; nos daba una carta de gol y un juego impresionante. Pero bueno era complicado retener a un jugador que vale 15 millones de euros. De todas formas creo que vamos por el buen camino. Pero creo que con esta idea, metiéndose en instancias importantes, la U va a ganar un nombre de peso en América.

-¿Los jugadores argentinos hablan con los chilenos para terminar de convencerlos de que pueden dar más?
-Sí, claro. Una de las cosas que habló Sampaoli [Jorge], en aquella Sudamericana, era que había que plantarse en cualquier cancha de la misma manera. Con la misma idea sin resignar nada. Le salíamos a jugar de igual a igual a todos. Lo tomo como algo muy argentino eso de plantarse y querer ganar en cualquier cancha. No sé si tanto se da ahora, porque está el fútbol argentino algo bajo, pero siempre fue esa la idea. Y a nosotros no ha dado resultados y ahí va el cambio de mentalidad. Incluso, fue para la selección chilena con Bielsa.

-¿Te gustaría hacer experiencia en otras ligas, volver a la argentina o quedarse en Chile está bien?
-Hoy por hoy valoro mucho donde estoy. En un equipo grande de América, pasado un bueno momento en la U. Hace seis meses atrás el club rechazó por mí una propuesta muy buena de Cruzeiro, que hubiera sido un sueño jugar en el fútbol brasileño, es una meta para mí, porque me parece un fútbol lindo para poder jugar. Pero pensar en otras ligas, la verdad es que no lo hago. Volver a la Argentina hoy no está en mi cabeza. Pienso en mi familia y estamos bien en Chile, se vive bien y diferente a la Argentina y eso también lo pongo en la balanza.

-Pero estás en un grande de América, Europa, en esos casos, no está tan lejos.
-La verdad es que siempre tuve los pies sobre la tierra. Y jugar en Europa, o España, por poner un ejemplo, no es algo que vea cerca. Sinceramente es por eso. Cuando se ganó la Sudamericana, cuando se jugó la Libertadores, más que de Brasil, no se habló, así que por algo pasa. Por eso tengo los pies sobre la tierra. Me cuesta creer que logre una transferencia de Chile a Europa, no sé, cómo explicarte.

-Y Rosario Central, ¿te tira, pensás en la vuelta?
-Lo sigo por Internet. Trato de mirar todo. Necesitamos volver a primera rápido. Pero la verdad es que no me proyecto volver a Central. Siempre que me hablan del club, me imagino llevando a mi hijo a la platea. Sinceramente es la imagen que tengo hoy de Central: con mi hijo en la platea como hincha.

-Y con la U, ¿qué proyectas?
-Estamos disputando el torneo local, la Copa Chile y la Libertadores. Este grupo ya supo ganar el tricampeonato y la Sudamericana. Aun cuando se va renovando el grupo, siempre hay hambre de más. Entonces, pienso que podemos ganar algo. Este club te exige ganar y creo que se puede dar. Es muy importante porque es magnífico darle títulos a este club tan grande.

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