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El ex delantero de Boca Juniors y actualmente en el Niza, habló en exclusiva con Goal.com de su actualidad, de su paso por Holanda y México y mucho más...

 

De perfil bajo, pero con una personalidad firme y segura. Con una forma de decir que convence. Tan contundente en sus dichos como cuando entra a un campo. Eso que lo llevó a México, Holanda y Francia, son los goles, pero también un espíritu solidario que lo distingue entre los futbolistas de su raza. Es que lo suyo es el área, es delantero, pero tiene un sacrificio que lo convirte en una pieza diferente. Darío Cvitanich lo sabe y vive cada momento con la intensidad que muestra en el campo. Aunque a la hora de charlar destila calma.

Esta nueva empresa que asume en Niza lo tomó por sorpresa, no porque él esperaba otra cosa, incluso, está en un gran momento y disfrutando allí, sino porque esperaba que su futuro continuase en la Argentina, en Boca. Pero no logró que los dirigentes del club argentino pusieran el dinero que Ajax, de Holanda, el dueño de su pase, pretendía para que Cvitanich continuase en la Ribera. Pero toda experiencia tiene sus ganancias y él es un amante de los desafíos, esos que lo nutren deportiva y humanamente.

-¿Cómo te encuentra esta segunda experiencia afuera de tu país?

-Obviamente que no fue una determinación mía irme, pero buen me tocó y volví a Holanda. Y al poco tiempo salió la chance de venir acá a Francia, que no conocía, a una liga de la que no tenía demasiada información, sólo la que llegaba por los jugadores argentinos que están actuando acá. Y bueno como en su momento fue Amsterdam, después México, como ahora es Francia, toda oportunidad que se da de jugar fuera del país, lo todo como una experiencia que excede lo deportivo y me nutre desde lo personal. Me gustan los desafíos sociales, con todo lo que eso implica, como una nueva lengua, costumbres diferentes, gente distinta… Que es lo que queda más allá del fútbol.

-Y me imagino que los cambios culturales nunca son demasiados sencillo.

-Siempre estar afuera del país es difícil, más que nada para la familia o para las mujeres. Es que más allá de la lengua o las costumbres, el jugador sigue una rutina de entrenarte, de los fines de semana ir a jugar... Pero para las mujeres o los chicos los cambios son bruscos y no todos se adaptan. Yo tuve la suerte de ir a dos ciudades increíbles, primero Amsterdam y después Niza. De todas maneras, que sean lindos los lugares no implica que no sean complicados para adaptarse, porque el idioma es la primera barrera y aprenderlo lleva un tiempo. Por eso la familia tiene que tener un aguante muy especial y por eso el jugador se rodea de gente que realmente esté dispuesta a bancarse esa vida. Pasan mucho tiempo solos.

-Y desde lo deportivo, ¿también hay muchos cambios?

-Si los hay. Creo que a medida que pasan los años uno va adquiriendo más experiencia. Hay que adaptarse a lo que pide cada equipo. Los entrenadores también tienen diferentes gustos y hay que saber pararse frente a eso.

-¿Cuán incómodo eso de estar cambiando todo el tiempo?

-No siempre uno juega en la posición que más cómodo se siente. Es el entrenador quien decide dónde tenés que jugar y uno tiene que aceptar y adaptarse. Después es el jugador quien decide dentro de la cancha. Uno tiene que dar siempre lo mejor, le toque el puesto que le toque.

-La Liga de Francia ha crecido mucho en el último tiempo, ¿con qué liga te encontraste?

-Con un fútbol muy físico, muy duro. Con equipos muy parejos. A partir de los jugadores de nombres que trajo Paris, en su momento Mónaco, se acaparó más al atención en la Liga. Es muy linda para jugar. De los campeonatos que me tocaron jugar, desde el punto de vista físico, es el mas duro. Tiene alguna similitud a la Premier, aunque allá el juego es más rápido, hay un cierto parecido en la intensidad física con la que se juega.

-Aun cuando te tocó un recorrido especial en tu carrera, como jugar en Pachuca, Ajax, Boca y ahora Niza, ¿hay alguna liga en la que te gustaría jugar?

-La de España es una liga atractiva. La italiana también me gusta. He tenido posibilidades de ir a esos lugares, pero también voy eligiendo sobre la marcha. La Premier sin duda que seduce a cualquiera. Pero también cuando te toca una transferencia uno tiene que elegir muchas cosas para aceptar una propuesta.

-Hace poco te fuiste de la Argentina, donde se habla de que se juega muy mal al fútbol. Ahora, a la distancia, ¿se juega tan mal?

-No creo que sea así. Hay equipos que tratan de jugar bien. El tema de la Argentina es la presión con la que se juega. Mirá Independiente que tiene jugadores muy buenos, como lo tiene Racing, Boca, Vélez, River… El tema es la presión con la que se vive en el día a día. Jugadores de categoría hay de sobra, el tema es cómo uno entra a la cancha, cómo se manejan afuera. No hay tiempos para esperar, los técnicos duran dos días. No hay proyectos como sí los hay en el exterior. Sólo importa en ganar el domingo, mientras que en Europa se respeta una planificación. También los campeonatos son más largos.

-¿Y es bueno de que sean largos o es mejor que sean cortos?

-Es bueno, porque da tranquilidad y tiempo para trabajar. Saca tanta locura. Se puede pensar en un proyecto a largo plazo. Es ilógico que se evalúe a un equipo o un entrenador por un puñado de partidos.

-Pero más allá de las presiones y de la locura del fútbol argentino, ¿el argentino siempre quiere volver al fútbol de su país?

-Si tal cual, pero que haya tanta locura no quiere decir que al jugador argentino no le encante jugar en la Argentina. Yo particularmente, sin duda que no me hubiera ido. Pero bueno me tocó y estoy feliz de la decisión que tomé. Pero también es real que estar en la liga argentina es algo que uno muchas veces necesita, que tiene esa adrenalina tan especial. Siempre uno quiere volver, porque más allá de la familia, uno pasa mucho tiempo afuera y hay cosas que no vuelven atrás.

-¿Qué aprendiste desde lo deportivo tanto tiempo afuera?

-Creo que la tranquilidad a la hora de estar dentro del área. Ver ese segundo que uno mucho no advierte. Buscar el espacio, esperar el momento adecuado. Cuando uno es joven corre para todos lados y con la experiencia aprende a economizar ese desgaste físico.

-Proyectas algo especial para tu carrera.

-Ahora estoy contento, las cosas me están saliendo bien. Venir acá era todo un desafío y agradezco haber tenido esta chance. Y proyectar es un poco difícil, en los últimos años me ha tocado ir de un lado para el otro, porque así se dio y otro poco por decisión mía. Sólo espero hacer las cosas bien acá y ver qué depara el fútbol.

 

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