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El exArgentinos explica por qué el Ciclón pudo cambiar tanto su imagen; también, se refiere a la formación de chicos, la admiración por el Barça y la presión por los promedios.


Se puede decir que es uno de esos jugadores que se encargan de hacer todo eso que no le gusta a muchos. Trabaja en silencio y sólo piensa en sumar para el grupo. De escuela de buen juego, llegó a primera con Argentinos Juniors, logró el olimpo en el fútbol local cuando fue campeón con el equipo de la Paternal, en el Clausura 2010. Pero el destino a Gonzalo Prósperi, de 27 años, lo tiene atado a otras cuestiones, a obligaciones más intensas. San Lorenzo lo contrató desde hace unos meses para aportar todo ese sacrificio que vio en él y se ganó un lugar en el equipo en medio de esa tormenta que soportó el Ciclón en su lucha por mantener la categoría.

El sol aparece en el horizonte de San Lorenzo y se advierte en las palabras de Prósperi. Si bien no todo es fácil, de la mano de Juan Antonio Pizzi el conjunto de Boedo cambió su forma de jugar y consiguió resultados que lo sacaron de la zona de riesgo. Y justamente de los estilos, las formas y los gustos por el juego, Gonzalo se prestó a una charla bien futbolera, con la que se puede advertir, por qué el Ciclón, pudo cambiar tanto su imagen. Desde la formación de los chicos, hasta la admiración a Barcelona, la presión por pelear por la categoría, se dio una charla con un jugador, que tiene conceptos claros y convicciones muy firmes.

-Teniendo en cuenta todo lo que cambió para ustedes, ¿Cómo se preparan para éste último torneo?
-La verdad es que estamos bien y nos sentimos así porque estamos afuera de la zona de riesgo. Sabemos que el campeonato pasado lo terminamos mejor de lo que lo habíamos empezado. La preparación para nosotros va a ser importante, porque entiendo que tenemos jugadores como para dar que hablar.
-¿Qué es lo que cambió en la cabeza de ustedes para modificar tanto la situación como la que estaban viviendo?
-Quizá una charla después del partido con Boca fue clave, porque nos propusimos no correr más riesgos y terminar lo mejor posible. Nos dijimos que debíamos convencernos de lo que nos estaba pidiendo Juan [Pizzi] y bueno, creo que después de ese partido comenzamos a tomar confianza.
-¿También se advierte que ahora tienen una intención de querer jugar un poco más y mejor al fútbol?
-Si creo que eso también pasó. Empezamos a intentar jugar. Hay equipos como Lanús y Vélez y ahora se sumaron Newell’s y Colón que buscan jugar mejor. Nos vamos dando cuenta que la mejor forma es tratar de jugar con la pelota a ras del piso y sumar jugadores en ataque siempre buscando tocar la mayor cantidad de veces el balón.
-Si todos los jugadores coinciden en eso de jugar mejor, ¿por qué cuesta tanto imponer esa idea en el fútbol argentino?
-Yo creo que hay veces que los chicos o mismos los jugadores grandes están acostumbrados a jugar de distintas formas. Eso depende del equipo y de la formación que tenga cada futbolista. Entonces hasta que ése jugador entiende lo que quiere el club nuevo al que llega, demanda mucho tiempo. Hoy hay muchos jugadores que agarran la pelota en la mitad de la cancha y quieren empezar a gambetear. Pero el fútbol es tan físico hoy que podés eludir a uno o a dos y se terminó, a esos jugadores hay que convencerlos de que el fútbol hoy es hacer muchos toques y se trata de llegar al arco contrario tocando la pelota. Que la posesión es la clave, que la gambeta hay que usarla en los últimos metros. Si se entiende que hoy hay que saber jugar más sin la pelota que con la pelota, el fútbol va a seguir mejorando.
-¿Y cuánto depende el club donde se forme el jugador?
-Hay muchos clubes que no ayudan a la formación. Pero no sólo el club, sino los representantes y los padres de los chicos son los que perjudican. Porque lo preparan diciéndole a ese chico que es él el único que se tiene que hacer notar. Entonces, un jugador de 17 o 18 años entra pensando que tienen que ser el salvador del equipo y no tiene que ser así. Uno siempre usa al Barcelona como ejemplo, porque es claro, porque salvo Messi, tenés a Xavi o Iniesta que no son tipos que se sacan tres jugadores de encima. Son futbolistas que agarran la pelota y no erran pases. No empiezan a gambetear como locos. Los chicos tienen que ver eso. En San Lorenzo nos pasa un poco eso y nosotros los más grandes tenemos que ayudar a los más chicos a que lo entiendan. No hay mejores ejemplos que Vélez o Lanús, que sin ser de los más grandes, tratan de respetar una idea.
-Se habla mucho, pero vos viviste las dos situaciones, ¿Qué peor pelear por no descender o pelear un campeonato?
-Pelear por no descender es lo más feo. Trabajás continuamente con presión, quizá los resultados no te llegan y tenés que tratar de estar tranquilo. Y la gente en la calle te transmite esa ansiedad. Y ser campeón, a mí me tocó con Argentinos, es algo distinto. Nosotros no teníamos tanta presión, si lográbamos o no el título, se iba a reconocer la campaña que había hecho. Pero acá en San Lorenzo, las cosas se multiplican. Yo creo que el club se merece pelear por el título y nosotros trabajamos para eso.
-¿Planificás para tu carrera una experiencia en el exterior?
-Si, es como cuando pensaba en que quería jugar en un equipo grande. Se me dio y ojalá también pueda jugar en el exterior, ya que sería algo muy bueno para mí. Se había hablado algo de Chile en su momento y de México, lo único que supe fue por los medios. Pero la verdad es que no es algo que me desespere. Sí, me gustaría, pero no me vuelvo loco.
-Y con la mirada hacia Europa, si pudieses elegir, ¿qué liga es la que dirías que te gustaría jugar?
-En lo personal, creo la liga de España es en la que todo futbolista desea estar. Y la de Inglaterra es lo mismo, aunque con otras exigencias. Y la de Italia es la más táctica de todas. Fijate que se entregó el Balón de Oro y los nominados a recibirlos son de la Liga de España. Y el equipo ideal son todos de ahí. Y en Inglaterra es fantástico ver cómo se juegan. Pero a la edad que tengo, cualquier mercado europeo para mí está bien.
-De todas formas, en Sudamérica, el nivel creció muchísimo, ¿Son todas plazas que también tienta para ir a jugar?
-La verdad es que físicamente el fútbol permitió que todo se empareje. En Brasil, quizá todo es más fuerte, porque está fuerte económicamente y se apuesta a jugar con la pelota al ras de piso. Intentan jugar bien y eso hace la diferencia. Los equipos sudamericanos están todos muy bien, hay una intención de copiar los ejemplos, insisto con Barcelona, de los equipos que juegan bien.
-¿Qué va a proponer San Lorenzo para este torneo para no caer en la zona de riesgo?
-Hacer lo mismo que en el tramo final del torneo anterior. Sólo que ahora hay que mejorar más. Con dos meses de la mano de Juan [Pizzi], nos convencimos de lo que él quería y eso es importante. Hoy hay tiempo para afianzar esas ideas del cuerpo técnico, de conocernos todos más, de trabajar en la pretemporada y con todo eso vamos a tratar de estar lo más arriba posible.  Creo que San Lorenzo tiene la necesidad, cuenta con los jugadores y con un cuerpo técnico, como para pelear el campeonato.
-Pizzi como entrenador, ¿Trasmite todo lo que él fue como jugador?
-Si, lo que pasa es que él es muy simple. Al jugador lo mejor que le pueda pasar es que no se le hable mucho del equipo contrario, hay que convencerlo de que si uno hace bien las cosas, por más que el rival juegue bien, uno tiene que estar tranquilo de que tiene herramientas para superarlo. Eso es lo que Juan nos transmitió. Nos dio pequeñas cosas, que son simples, trabajar movimientos para complementarnos. No es nada del otro mundo, pero son cosas con las que el técnico te convence de que te va a ir bien. Cuando escuchábamos las charlas, nos decíamos entre nosotros que teníamos que hacer lo que él proponía, porque no estábamos acostumbrados a hacerlo y nos convencimos de que era lo mejor. Y cuando se dio todo a favor y vimos que eso que él pedía daba resultados, todo te da confianza para salir adelante.

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