thumbnail Hola,

Flamante DT del Deportivo Cuenca, el exRacing habló con Goal.com; su llegada a Ecuador, el fútbol argentino y los gajes del oficio: "Hay un lobby importante en algunos técnicos".



Algunos de los actores del fútbol argentino o que, al menos, fueron parte de esa estructura, deben hacer su camino fuera de su país. Encuentran oportunidades en otros países, aun cuando sus experiencias como entrenadores en su propia tierra estuvieron a la altura de las exigencias. Guillermo Rivarola, en silencio, edifica sus sueños con esa idea. Ahora la pelota lo lleva a Ecuador, a darle su impronta a Deportivo Cuenca.
El desembarco de Rivarola en Ecuador llega debajo de una lupa con mucho aumento, ya que varios entrenadores argentinos han dejado una huella profunda allí. Y las historias como DT de Rivarola en Racing, en Olimpo, en la Argentina, y su desempeño en Pachuca, de México, y Sporting Cristal, en Perú, son la llave que le permitió llegar a Cuenca. Y eso, a los 44 años, es una chance que le permite demostrar cuál es su idea, qué tiene para ofrecer como técnico.

-¿Qué implica este nuevo desafío de Ecuador?

-Es importante, es bueno para mí como entrenador. Conocer otro fútbol como es el ecuatoriano… Es muy bueno saber que otras experiencias son las que me ayudan a llegar a Cuenca. Me sedujo porque es un proyecto integral, que tienen buenas inferiores. La verdad es que me entusiasma mucho poder encarar este ciclo.
-Vos tuviste un buen proceso en Racing, después en Olimpo no fue tan bueno y después te fuiste al exterior a dirigir, ¿es complicado poder entrenar en la Argentina?
-Lo que pasa es que yo estuve dos años en Pachuca, en México, después me fui a Perú. Ahora hay entrenadores nuevos y hay un recambio generacional de entrenadores. Y si bien esto está sucediendo, está claro que no es fácil poder entrar a trabajar en la Argentina. Hay técnicos reconocidos con buenos resultados y otros que tienen mucha vidriera, que cuando un club se queda sin técnico está el nombre de ellos. Con mucho lobby digamos.
-Pero vos sos de la camada nueva, no sos de los más grandes, y en Racing, salvo Simeone hace un tiempo y Zubeldía ahora, vos fuiste uno de los técnicos que más puntos sacó desde 2001 cuando la Academia fue campeón.
-Mirá, es verdad que no es sencillo entrar. Por lo general, cuando los técnicos somos cesados es porque no hemos hechos una buena campaña, pero hay técnicos que los echan por malos resultados y al mes o a los pocos días están dirigiendo otro equipo. Entonces, es cuando uno no entiende cuál es el pensamiento de los dirigentes. Porque contratan un DT que no hizo bien las cosas en otra institución y ellos lo llaman para que los salve. No es claro, hay un lobby importante en algunos técnicos, que tienen la capacidad para trabajar muy rápido.
-Al dirigir afuera tenés una mirada más amplia, ¿el fútbol  en Sudamérica se ha emparejado o bajó, por ejemplo, el nivel en la Argentina?
-Yo creo que bajó el nivel en líneas generales. Hay muchos técnicos que pretenden hacer prevalecer mucho el físico y aplicarse sólo a la táctica, sin pensar en la inspiración del jugador. Por ejemplo, Guillermo [Barros Schelotto] en Lanús y Arruabarrena [Rodolfo] en Tigre, fueron dos que intentaron que sus equipos jugasen bien. Yo creo que hay que volver a las fuentes. El problema es que dos resultados negativos te condenan y la desesperación de la gente y los dirigentes no dejan trabajar con proyectos a largo plazo.
-Si bien el fútbol argentino involucionó, los entrenadores argentinos cuando trabajan en el exterior logran que sus equipos den un salto de calidad, ¿por qué sucede eso afuera y no en la Argentina?
-Por lo general, en la Argentina los juveniles se van muy rápido, no se pueden conformar equipos. No se pueden sostener los proyectos y eso atenta contra el nivel. Incluso, a esos equipos argentinos les venden a esos chicos a Ecuador, México o Brasil, por un dinero, en dólares, que en la Argentina no se puede pagar. Y la tentación del dinero es grande. Antes estábamos cinco o seis años en un mismo club y hoy debutan y están seis meses, o menos, en la primera de un club.
-Cuando apareciste en Racing, después en Olimpo y también en Pachuca tus equipos tenían una impronta ofensiva, ¿Sostenés ese espíritu para tus equipos?
-Uno va corrigiendo las cosas, el fútbol va cambiando constantemente, pero mi esencia es esa, tratar de ir a buscar los partidos, ser agresivo para recuperar la pelota. En ese sentido siempre intenté de ofrecer lo mismo y nos fue bien. Ahora vamos a buscar lo mismo en Cuenca.
-¿Qué vas a buscar en Ecuador para tratar de llegarle al jugador, ya que la idiosincrasia en cada país es bien distinta?
-Lo primero es tratar de conocer al jugador ecuatoriano en su día a día. Uno no puede querer cambiar todo de un día para el otro, me tengo que adaptar yo a ellos. Trataremos de ver las estructura, cómo se manejan. Sabemos que en algún punto son parecidos a México o a Perú. Sabemos que tenemos un plantel muy bueno, con gente de experiencia y el desafío es muy lindo.
-Con tanto proyecto exitoso con técnicos argentinos a la cabeza, ¿tenés una presión especial o extra?
-Uno va sabiendo que hay mucha expectativa en Cuenca. Que se potencia con la llegada de las incorporaciones, con Andrés Ríos, Damián Manso… Trataremos que el equipo se clasifique a alguna de las Copas, porque el club tiene ese deseo y porque nuestro objetivo es estar lo más arriba posible. Buscar un campeonato, pero con calma. Quiero hacerles entender a los jugadores que tenemos que pensar en grande. Partido a partido podemos lograr cosas importantes.
-El fútbol argentino, ¿es un desafío que te queda pendiente?
-Por supuesto, uno tiene la ilusión de volver a dirigir en el país, yo me estoy preparando siempre para oportunidades como la de ahora en Ecuador y para que en un futuro, todo lo bueno que pueda hacer afuera, me abra una puerta para volver a la Argentina. Si yo logro cosas buenas como técnico, creo que la posibilidad de entrenar en mi país se va a dar naturalmente.

Artículos relacionados