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Aun cuando la huella es profunda, el hijo mayor del 'Checho' está dejando su propia marca en el fútbol argentino. El pasado, su actualidad en el 'Bicho' y los sueños a futuro.

Es parte de una verdadera dinastía. En el fútbol su apellido tiene un peso propio que no le es ajeno a nadie. Pero él no carga con esa herencia, la disfruta, siente orgullo, pero quiere hacer su camino. Aun cuando la huella es profunda, Nicolás Batista, de 21 años, el hijo mayor de Sergio, el Checho, está dejando su propia marca en el fútbol argentino. Dueño de un perfil bajo y una sencillez a la hora de hablar que convence cuando cuenta su historia. Con arraigo en Argentinos Juniors busca Nico poner el apellido nuevamente en lo más alto de La Paternal.
Parece que no había muchas opciones para Nico, papá campeón del Mundo en el 1986, ícono de Argentinos, estrella en River, técnico de la Argentina… Y tíos también con historias parecidas, como el Bocha, Norberto, y el Chino, Fernando, con el Bicho en la sangre y una vida dedicada a la pelota. Cada uno ahora se dedica a la dirección técnica. Pero Nico está escribiendo su propio destino, con esfuerzo y perseverancia. Quiere crecer, admira a su papá, escucha a sus tíos y mira mucho para aprender. Sueña con crecer en Argentinos y con llegar a Europa, pero quiere dar los pasos correctos, porque aun cuando tiene credenciales que lo respaldan, su lucha por ser alguien en el fútbol no es distinta a la de cualquier otro futbolista.


-¿Vos hiciste los mismos pasos que toda la familia?
-Estuve en Parque con Maddoni (Ramón), después fui a Boca, me dejaron libre en infantiles, porque tardaba en crecer y me fui a San Lorenzo, donde hice las inferiores. Alterné con la primera, con Miguel Russo como técnico, tuve problemas con algunos de los coordinadores y apareció Argentinos que me daba la chance de jugar en primera y no lo dudé. Argentinos es como un imán para los Batista.
-¿En algún momento te pesó el apellido?
-Nunca lo sentí así. Yo hago mi vida como un jugador cualquiera, me entreno como cualquiera. Yo no pienso “soy Batista y vengo acá y tengo que jugar”. Me rompo el alma para jugar. Mi viejo es mi viejo y yo soy yo, somos dos personas distintas. Siempre va a haber gente que piensa esas cosas, pero yo tengo que demostrar adentro de la cancha por qué juego. Estoy tranquilo, porque si entreno como corresponde y entro a la cancha y dejo todo, nadie va a decir “este acá por ser el hijo de”.
-¿Qué aprendiste de tu papá?
-Mucho, miré videos de él. Tenía una precisión terrible, apenas venía la pelota ya sabía a quién tenía que dársela, no sé cómo hacia. Él ya sabía antes qué hacer con el pase. Trato de aprender todo eso, pero no es tan fácil de hacerlo. Me dice mi viejo que si quiero aprender tengo que mirar mucho fútbol. Y una vez me puse a ver todo el archivo, más allá de saber que se jugaba a otro ritmo, que ahora no te dejan parar la pelota, lo que miré de él es que antes de que le llegue la pelota él miraba a quién se la podía dar y la tocaba, casi que no la tenía encima. Y trato de hacer lo mismo, tratar de estar bien parado, de ser tiempista. Trato de copiarlo, sabiendo que soy central, que no puedo hacer tantas cosas como las que él hacía, miro videos de Franco Baresi, que era un crack.
-Era imposible no ser jugador de fútbol para vos
-Siempre había tres o cuatro pelotas en casa y desde que nací que me tiraban una pelota para jugar. Como para cualquiera de la familia. Todos miraban si era zurdo o derecho. Igual, sino no hubiera tenido una familia así, también hubiese elegido jugar al fútbol, porque es un deporte hermoso. No había otra chance de que no juegue a la pelota.
-¿Cómo te adaptaste a Argentinos?
-Empecé jugando de marcador central, me sentí cómodo, estoy contento. Me dio la chance Gorosito y después cuando cambiaron el técnico, que vino Astrada, ya me pasó a jugar de lateral. Estoy ganando confianza de a poco. No soy titular todos los partidos, pero estoy tranquilo.
-¿Es fundamental saber adaptarse a nuevos puestos, al defensor se les hace más fácil?
-Quizá se nos hace más fácil que a los volantes, porque ellos, en su mayoría, están acostumbrados a atacar y los defensores, si nos tiran a un costado, lo que tenemos que hacer es marcar. En mi caso me adapté bien y lo importante es sumar partidos para conocer bien el puesto.
-Y cuánto tiene que ver que tu familia que son todos futboleros, ¿te aconsejan para esto?
-Mucho. Es muy importante la familia. Tengo a mi viejo, lo escucho a él. Me habla, me dice las cosas por mejorar. Quizá él me dice “jugaste muy bien, pero…”. Eso es bueno para crecer. Yo trato de escucharlo para aprender.
-Tener tantos referentes en la familia debe ser fundamental para ese crecimiento
-Me hablan mis tíos, el Bocha, el Chino, mi viejo y escucho todo. Soy chico todavía y tengo que aprender. Es muy importante eso, ojo que con los técnicos que tuve, Pipo (Gorosito), Troglio, Astrada, ellos también me hablaron y aprendí. Trato de absorber todo, porque eso me va a hacer mejor jugador.
-Argentinos siempre se caracterizó por tener jugadores que saltaron rápido al fútbol europeo, ¿lo pensás eso?
-Si, claro que miro hacia afuera. Yo sé que si hago las cosas bien me va a llegar. El sueño de todo jugador que está en América es jugar en Europa. Se sabe que están los clubes más importantes del mundo. Yo también tengo ese sueño, miro mucho el fútbol de Europa, cómo se juega, la técnica, la táctica.
-¿A quiénes mirás, qué aprendés cuando mirás?
-Me gusta mirar cómo se mueven Piqué, Puyol, Mascherano, en Barcelona. Trato de mirar cómo salen jugando, cómo resuelven, los tiempos que se toman para ir a cortar una jugada. Trato de mirar todo y uno aprende mucho mirando. Y cuando uno está en la cancha hay veces que algunos movimientos se pueden aplicar al juego. Y también es bueno mirar lo que hace uno, porque cuando no sale una jugada como uno la piensa, después se puede corregir.
-¿Y hay alguna liga que te parece puede ser buena para tu juego?
-La Liga española y la inglesa son las que más me gustan ver. La Premier me gusta por la velocidad con la que se juega, por la forma en la que pasan la pelota, la firmeza para entregar la pelota, a mí me gusta eso. La española también me seduce, porque más allá de Barcelona o Real Madrid, la mayoría de los equipos intentan salir jugando y a mí me gusta eso, estar en contacto con la pelota, jugar…
-Está en tus genes eso de que te guste la pelota…
-Y si claro. Yo igual también puedo jugar de doble cinco. De chico arranqué jugando en ese puesto y me acostumbre a tener la pelota. Respiramos fútbol en mi familia, así que siempre queremos la pelota. La precisión es fundamental. Mi viejo me dice que hay que jugar a un toque y perfilarse para salir o tocar rápido. Es parte de la formación.
-En Argentinos están pasando un momento extraño…
-Me gustaría estar en la tabla de posiciones más arriba, peleando el torneo. Uno tiene que ver que los resultados no se dan. Yo no estuve en el equipo campeón y después de eso vinieron tiempos irregulares. Estuvimos a mitad de tabla, después nos clasificamos para la Copa Libertadores… Yo tengo que estar preparado para cuando me necesite el técnico. Soy un jugador que piensa en trabajar para mejorar y dar lo mejor por el equipo.
-¿Y si te llama tu papá para ir a jugar a China?
-No sé si iría ahora a China. Le diría a mi papá que me deje un tiempo más probar acá y que pueda intentar ir primero a otro lado. Si las cosas no salen, después iría, pero por ahora que él esté en China está bien.

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