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Entrevista Gustavo Alfaro: "Lo que necesitábamos era una reinvindicación con nosotros mismos"

Entrevista Gustavo Alfaro: "Lo que necesitábamos era una reinvindicación con nosotros mismos"

Alfaro ya tiene a los once para enfrentar a Colón / GettyImages

El técnico de Arsenal, flamante ganador de la Supercopa Argentina habló en exclusiva sobre sus sensaciones del título y el presente del equipo campeón del fútbol argentino.

La sonrisa de felicidad marca el pulso. Una mezcla perfecta entre orgullo y satisfacción. Amable, claro, concreto y principalmente luchador. De discursos pulidos, pero que no lucen acomodados y llenos de aire. Después de tanto transitar por un camino repleto de dificultades, Gustavo Alfaro, con 50 años, puede sentirse seguro que su trabajo en Arsenal, de Sarandí, es por demás elogiable.

Apenas hace unos días se quedó con la primera Supercopa Argentina, pero en este pequeño club del fútbol argentino, también se consagró con un título local, en una dura batalla ante Boca, y también en 2007 llegó a la cima del continente cuando se coronó campeón de la Copa Sudamericana. Emocionado y con un evidente gesto de tranquilidad, Alfaro supo cómo explicar cuándo sintió que su equipo se quedaba con la Supercopa, que se definió por penales, justamente ante un poderoso: Boca. “Uno siempre busca concentración o va pensando cómo pueden venir las cosas en un partido. Demostramos quién es el mejor en 2012 y no pudimos plasmarlo en el campo, aunque lo merecimos ampliamente. Después, cuando Campe [Cristian Campestrini] atajó el segundo penal pesábamos que lo ganábamos, porque cuando pateaba Schiavi, Campe sabía que iba al medio y no la sacó por poquito. Pero cuando la metió Braghieri, después estábamos segurísimo que Campe se la tapaba a Colazo.

-Se habla que ahora pueden jugar contra Real Madrid, ¿ya lo imaginás?
-Ojalá y ojalá no se confundan pensando que somos el Arsenal de Inglaterra, porque si no vamos a tener que empezar a hablar inglés –dijo y soltó una carcajada-.

-El partido lo pensaste tan perfecto como se dio, ¿como para ganar la Supercopa y demostrar que eran mejores que Boca?
-Lo que nosotros necesitábamos era una reinvindicación con nosotros mismos. Habíamos sufrido un accidente con Vélez [perdieron 5-1]. Sabíamos que era una irrealidad, que debíamos demostrar en una final, que nuestro coraje y nuestra fibra estaban intactos. Por eso les dije que la táctica se iba al carajo, porque había que jugar con el orgullo con el que fuimos campeones y que ante un equipo grande, que era campeón también, demostrar que de ninguna manera éramos menos.

-Cuando tus jugadores dicen que son todos obreros, ¿te llena de orgullo, ésa es tu propuesta?
-Si, porque más que nada en lugares como estos es muy difícil si vos no sabes dónde estas, te confundís. Entonces cada uno de nosotros es un obrero que construye desde su lugar para sustentar la estructura de lo que es el equipo. Yo siempre les digo a los jugadores que las guerras las ganan los indios y no los caciques. Entonces hay que tener más indios que caciques, si es al revés estamos en problemas.

-¿Fue difícil en un equipo que fue campeón sostener este discurso?
-Si, porque cuando salís campeón es normal que el nivel caiga. Y empiezan los lugares comunes y dicen que están agrandados, que te miran por arriba del hombro, que se aflojaron, la típica situación. Si nosotros nos íbamos después de ser campeón hubiera hablado muy mal de mí, porque dejo el equipo con gloria, me iba y no afrontaba los momentos complicados. Como me tocó estar en momentos lindos, también corresponde estar cuando las cosas no son tan positivas.

-Cuándo las cosas no vienen bien y se duda de todo lo hecho, ¿cuánto tiene de culpa la prensa y cuánto el medio en general?
-Yo creo que es el medio en general el principal responsable, porque nosotros también lo alimentamos. Es como que demasiado rápido nos vamos, dejamos de luchar, se dejan procesos... Pero yo digo que la verdadera fibra de un líder se mide en la dificultad, en el momento complejo. Pero no siempre un entrenador cuenta con el apoyo implícito de la comisión directiva ante resultados adversos. Por suerte no es mi caso, porque en más de una oportunidad le he dicho a Julito Grondona [presidente de Arsenal]: “Si soy un ancla para vos quédate tranquilo y me lo decís. No quiero ser un estrobo después de todas las cosas lindas que viví en este club”. Por eso digo que el medio propician esas cosas. Me duele cuando un entrenador rompe un contrato para irse a otro lugar, los contratos están para cumplirlos. Yo lo tengo que cumplir, como lo tiene que hacer el dirigente cuando lo firma. Porque si no es como que un técnico pierde y se va, el jugador se acostumbra que el DT pierde y lo despiden. Las cosas se desvirtúan.

-Después de ganar cosas con Arsenal, son muchos los hinchas que te piden para sus equipo, ¿qué te pasa a vos con ese estilo de reconocimiento?
-Mucha gratitud. Es muy difícil, porque hay mucha gente que todavía me ve en algún lugar y me dice Roque, porque me confunden con Roque Alfaro, pero lo tomo que son cosas que pasaban. Ahora eso cambia y lo tomo con alegría que se vea lo poco o mucho que uno hace. Uno sabe que lo que uno consigue no es nada sin los jugadores y en definitiva, esas sociedades que uno conforma, que son pacientes y competitivas, te permiten vivir esta realidad. Y les dije a los jugadores después de la Supercopa, gracias, como le digo a la gente, gracias. Porque no somos nada sin los jugadores y  tampoco somos nada sin la gente.

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