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El ex defensor de Newell’s hoy en el Catania, habló con Goal.com de su presente en la Serie A, la selección y mucho más...

Rosario es parte de su diccionario. Durante la entrevista mencionó a su ciudad en más de cinco oportunidades. Su devoción por su lugar en el mundo está clara y latente. Pero más allá de extrañar cada rincón de su Rosario natal, en Catania encontró otro sitio que lo hace sentirse como en su casa. Nicolás Spolli, de 29 años, ya no es un pibe y disfruta de cada momento que vive en Italia. Está donde quiere estar y lo sabe, por eso es que no se cansa de repetir que la experiencia que está viviendo es lo que deseó desde siempre.

Se adaptó al Calcio italiano, más allá de que entiende que es la liga más compleja del mundo. Está en uno de los equipos de los denominados chicos, pero acompañado de una buena cantidad de compatriotas [otros diez futbolistas argentinos], es una de las claves para que este defensor surgido de la cantera de Newell’s, hoy sea de una piedra fundamental del conjunto italiano.

-Goal.com-¿Qué te dio Catania para estar tanto tiempo en Italia?
-Encontré un club que le da tiempo a los jugadores, que no es fácil, encontré una ciudad muy parecida a lo que es Argentina y encontré, digamos, una forma de vivir el fútbol muy similar a Rosario. La gente está muy encima, pendiente, es pasional y eso pienso que me ayudó a que no me cueste tanto adaptarme. Y después insisto en que es un club, donde las exigencias son muchas, porque te tenés que salvar siempre del descenso, pero le da la posibilidad al jugador de ambientarse.

-¿Cuánto pesó el tiempo que te da el club y cuánto que la ciudad sea parecida a la Argentina, para tu adaptación?
-Todo me vino muy bien. Aunque también el hecho de haber llegado al club y encontrar muchos chicos argentinos, me ayudó mucho. Es una realidad, por al principio es duro alejarse, en mi caso de Newell’s, que estuve desde chiquitito, siempre ahí. Y estar con argentinos es positivo. Y que haya posibilidades de crecer y mostrarse, es determinante. El calor de la gente de acá de Catania… Es muy sudamericano para vivir el fútbol.

-¿Te acostumbraste a pelear por el descenso?
-Acá, salvo los equipos grandes, los demás lo tienen que pelear, es una liga muy complicada. Entonces, los últimos tres descienden. Nosotros cada año pensamos en hacer 42 o 43 puntos, que son los que matemáticamente te salvan. Nosotros sabemos que tenemos un lindo equipo, que mantenemos una base importante, pero bueno hay que llegar a ese puntaje lo antes posible. Somos una banda de argentinos, le ponemos muchas ganas. Siempre decimos que los rivales deben decir, ahora viene el Catania lleno de argentinos, que corren todos, que meten todos… Somos aguerridos, le damos lucha a todos. Y tenemos un hándicap: de local hacemos muchos puntos.

-¿Qué te dio el fútbol europeo?
-Acá te profesionalizas, porque los entrenamientos son al ciento por ciento. No está el chiste o la joda que se instala en la Argentina. Acá se entrena o se entrena. Son distintas formas de ver el fútbol, acá hay mucho táctico, muchos videos, muchas reuniones con el técnico en las que te explica lo que hace el equipo rival. Después el club te obliga a comer en el club y almorzar con tus compañeros y quedarte a entrenar.  Es un fútbol, que por mi forma de jugar, me cayó muy bien. Se entrena cada movimiento de los partidos. Profesionalmente no te hacen falta nada, pero te exigen mucho.

-Esto de obligarte a comer en el club, ¿por qué es?
-Creo que lo hacen para asegurarse de que el jugador esté comiendo bien, que esté concentrado, que el grupo se vaya consolidando. Nosotros tenemos muchos sudamericanos e italianos y hay que amalgamar muchas cosas. En este caso es un grupo extraordinario.

-Y en lo profesional, ¿cuánto te ayudó a crecer?
-Y es un cambio muy grande, extrañaba mucho a Newell’s, mucho a mi familia. Pero bueno, el apoyo de mi mujer me ayudó. Era lo que había soñado siempre, jugar en Europa, estar en Italia. Con la familia se pasó la adaptación. Después tácticamente creo que estoy más formado que cuando llegué y creo que estoy más maduro. El hecho de estar de estar alejado de la familia, de tus afectos, te hace madurar. El hecho de jugar en Italia tenés que ser maduro, todos los fines de semana tenés que demostrar, contra rivales de gran jerarquía. Entiendo que el fútbol italiano es uno de los mejores del mundo y el más difícil de todos.

-¿Qué cosas conservás de tu Rosario y cuán italiano te transformaste?
-Levantarme a la mañana y tomar mate, prender un fuego para comer un asado con amigos, eso lo mantengo. Leo los diarios argentinos, sigo el fútbol argentino, porque es difícil desprenderse de eso. Después en cuanto a las costumbres de acá, la verdad que pienso que puede ser la forma de vestirse, que cambia un poco. Y tomo más café que en la Argentina, porque cada 10 minutos te invitan a tomar uno. Lo que sé es que estoy cómodo acá, me gusta mucho la ciudad, Catania y la gente es muy agradable, son todas experiencias de vida.

-Después de tanto tiempo en Italia, ¿mirás otras ligas y pensás en alguna en la que te gustaría o pensás que sería interesante jugar?
-Me gustaría jugar en Inglaterra, porque veo el fútbol de allá, que es un juego distinto. Ver los estadios, ver la gente cerca de la cancha, digamos que es una intriga que tengo y me gustaría hacerlo. Ahora, si vos me decís de descartar la Premier, insisto en que estoy en Italia que es la liga más dura y complicada del mundo. Jugar en Italia no es fácil, es muy parejo, donde cualquiera le puede ganar a cualquiera. Disfruto de jugar acá, disfruto de jugar en Catania. No pienso tanto en otras cosas. Jugar contra Inter, Milan, en el Olímpico, en Roma… Cosas que siempre soñé de chico y hoy lo estoy cumpliendo ¿Qué más puedo pedir?

-¿Y qué te pasó la primera vez de todo eso?
-Fue una emoción muy grande. Casi inexplicable, haber podido jugar contra Eto’o, Ibrahimovic, cambiar la camiseta con alguno… Son cosas muy lindas, que la verdad a uno lo gratifica como jugador. Cuando empieza el partido después se olvida de todo. Pero en la previa hay ansiedad y sentir que estás en la elite del fútbol.

-Y con Newell’s, ¿estás siguiendo todo lo que está pasando?
-Si, estoy muy contento. Lo sigo. Estuve ahora en las vacaciones, estuve viendo cómo trabaja el cuerpo técnico y es bárbaro. Es un club que merece estar donde está y ojalá llegue hasta la última fecha con chance de pelear el campeonato.

-¿Y te hablaron para volver como lo hicieron con otros ex Newell’s?
-Hablé hace un año atrás con Guillermo Lorente, con quien tengo una gran relación, me preguntó y le dije la verdad, que por el momento no tengo en mi cabeza volver a Newell’s. Hoy por hoy estoy bien acá y el día de mañana no sé qué puede pasar. Además, por cómo está el equipo, no creo que me necesiten (risas).

-Y la selección, ¿Cómo la ves y cómo la ves para vos?
-Ver la veo muy bien, con un técnico que trabaja, que tiene sus ideas, que más o menos siempre cita a los mismos jugadores, que es importante porque no es sencillo armar algo una semana antes de cada partido. Después, en lo personal, uno no pierde las expectativas, pero la realidad es que, desde que estoy en Italia, pasaron más de tres cuerpos técnicos y más de 25 marcadores centrales y si nunca tuve la chance de ir, en algo debo estar fallando o nunca estuve en los planes, que puede ser algo que está bien.  La realidad es que hay grandes jugadores y grandes defensores. Los que están hoy son los que se merecen estar. A mí me parece muy bien lo que hace el cuerpo técnico, darle continuidad a Garay y Fernández.

-¿Qué proyectás para el día de mañana, seguir mucho tiempo en Europa, vivir allá?
-Por ahora no planifico nada, lo que tengo en claro es que mi lugar para vivir va a ser Rosario. Pero bueno, después no sé. Estoy disfrutando de Catania y no sé qué puede ser de mi futuro. Seguiré siempre vinculado al fútbol. Pero ahora quiero disfrutar estos años como jugador.

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