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El ex delantero de San Lorenzo, que hoy brilla en Brasil, y que antes tuvo un gran paso por Chile, nos relata en exclusiva su momento actual, sus sueños, la selección y mucho más.

No es fácil la carrera de los futbolistas. Suele ser extraño el recorrido de muchos. Incluso, algunos encuentran su lugar en destinos poco convencionales. Pero también existen aquellos que dejan su huella en tierras complicadas, en ligas en las que no suelen triunfar muchos. Es por eso que Walter Montillo, a los 28 años, está en el centro de la escena. Es que en Brasil, suelo difícil para los argentinos, pisó con fuerza y es uno de los hombres claves de Cruzeiro. Y ese buen desempeño y la continuidad desde 2010 en la liga brasileña lo ayudó a hacerse un lugar en la Selección Argentina.

Tuvo su gran salto en Universidad de Chile y eso lo llevó a Cruzeiro. Pero fue una lucha importante, porque en San Lorenzo no podía encontrar su lugar. A pesar de haber probado suerte en Morelia, de México, su punto justo fue en Chile y extendió su talento a Brasil. Está maduro, tiene convicción en sus palabras y no suele apegarse a libretos establecidos. Por eso habla de que la confianza que no recibió en la Argentina la encontró fuera de su país.

-Goal.com--¿Cómo te adaptaste tanto tiempo fuera de la Argentina?

-Uno va adquiriendo experiencia. Hace siete años que no juego en la Argentina y las cosas me salieron bien. En Chile fue como mi explosión, en Brasil pude seguir en la misma línea. En poco tiempo, llevo dos años acá, me pude ganar el reconocimiento de la gente, de la prensa, conseguí cosas a nivel individual acá en el club, lógicamente que con la ayuda de mis compañeros. Es por eso que estoy feliz.

-¿Qué encontraste en el exterior que no encontraste en el fútbol argentino?

-La regularidad y la confianza de los técnicos para poder jugar. Ser titular un campeonato seguido, no sentirme suplente, como me pasó en el último tiempo en San Lorenzo y no tener la posibilidad de jugar. Quizá los que estaban jugando estaban mejor que yo, me tuve que ir a buscar mi lugar a otro lado y lo encontré en Chile, donde las cosas me salieron bien, los técnicos que tuve me respetaron, me querían todos y yo estaba en un nivel que ayudaba a ese respaldo. En el último tiempo en San Lorenzo tenía que demostrar muchas cosas como para poder quedarme y encontrar un lugar en el equipo titular. En Chile me dieron continuidad, en Cruzeiro llevo más de 110 partidos jugados y eso me ayuda.

-Tomaste dimensión que te ganaste un lugar en Brasil, una tierra complicada para los argentinos.

-Valoro mucho lo que me pasa. Trato de trabajar mucho todos los días para superarme, porque no me conformo con lo que tengo. Me parece que así uno crece. De los distintos países que me tocó jugar, éste, el de Brasil, es el más complicado. Hay muchos equipos grandes y todos pelean por algo, en otras ligas son tres cuatro o cinco los clubes que están en la lucha. En fútbol brasileño es muy dinámico y tiene la posibilidad de estar pasando por un momento económico muy bueno. Y no sólo puede mantener a jugadores como Neymar o Lucas, sino que suma a su liga jugadores de renombre, como Forlán, Seedorf, Ronaldinho… Es una liga muy competitiva para lo que es Sudamérica. Y claro que valoro que las cosas me estén saliendo bien, porque nos fácil jugar acá, pasaron muchísimos jugadores a los que no les ha ido bien. Son pocos los que se pudieron quedarse, como Guiñazú, D’Alessandro, ahora Barcos, que lleva muchos goles… Busco mejorar todos los días porque el fútbol cambia constantemente.

-Y en la Argentina, ¿crees que lo reconocen esto que a vos te está pasando en Brasil?

-Me parece que la valoración llegó con la citación a la selección. Cuando  el técnico me dio la chance de ir a dos partidos, ahora viene el tercero (el Chaco, el 3 de octubre, ante Brasil) y siempre trato de que las chances que tengo aprovecharlas. Más allá de que sea la selección local, no es fácil estar. Uno quiere, en el rato que le toca jugar, demostrar que puede tener un lugar en el equipo que juega las eliminatorias. Igual, hace siete años que no estoy en la Argentina. De a poco llega el reconocimiento, pero estoy tranquilo, tampoco estoy esperando que en la Argentina me reconozcan como lo hace acá.

-Este gran momento de Cruzeiro y ese gran nivel que mostraste en Universidad de Chile, ¿mantienen tu ilusión de dar el salto al fútbol de Europa?

-El jugar en Europa siempre ha sido como un sueño. Cuando uno empieza a jugar ve los equipos grandes de allá y sueña con jugar en alguno de ellos. Pero no me desespera hoy eso, por ahí cuando estaba en San Lorenzo, que no tenía la chance de jugar, quería salir al exterior. Pero ahora acá estoy tranquilo. Me ilusiono como cualquiera, tengo el pasaporte italiano ahí esperando, pero la verdad es que hoy pienso en la liga de Brasil. Cuando tenía 22 o 23 años me desesperaba más, ahora ya no.

-Y cuando mirás el fútbol de Europa, ¿te imaginás en alguna liga en particular?

-Si pudiese elegir creo que la que más me seduce es la de España. Si bien hay una superioridad  de Barcelona muy marcada desde hace un tiempo, se ve que la mayoría de los equipos intentan jugar y eso me gusta.

-Cuando ves a San Lorenzo y las complicaciones que tiene…

-La verdad es que no es lindo ver lo que pasa. Uno que pasó por el club quiere siempre que le vaya bien. Han cambiado mucho el club, los jugadores que han jugado conmigo ya no hay. Pero si bien este año anda medio a los tumbos, ojalá se acomode para no pasar ese sofocón como fue la Promoción.

-Estos años fuera de la Argentina, haber pasado por México, Brasil, Chile, ¿qué te quedó de cada uno de ellos?

-Yo me impresioné con Chile, nos encantó vivir en Santiago. Muchos me decía que era un paso para atrás jugar en el fútbol chileno y la verdad es que para mí fue una gran experiencia. Más allá de lo deportivo, para mí vivir en Santiago fue perfecto. Acá en Brasil estamos también muy bien. Quizá lo más incómodo fue México, que estuve en Morelia, una ciudad chiquita en la que no había mucho para hacer y las comidas no eran fáciles.

-¿Qué te sorprendió de Chile y qué de Brasil, a nivel personal?

-En Chile la organización, es un país muy ordenado, que sufrió catástrofes naturales, pero se levantó y parece que no pasó nada. Además, el trato con la gente ha sido ideal. Y en Brasil la gente es buena, quizá el idioma es fundamental, porque tenés que aprender rápido porque si no se hace complicado comunicarte con la gente. Nosotros estamos adaptados, pero acá si no te entienden no te hablan.

-¿Qué proyectas para tu carrera en Brasil y para la selección.

-Mejorar todos los días y para poder conseguir cosas importantes con el club. Y lógicamente que para la selección uno siempre buscar dar una buena imagen para que el técnico pueda sentir confianza en uno para ser tenido en cuenta para las eliminatorias.

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