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Primera División

  • 16 de febrero de 2013
  • • 20:15
  • • Estadio José Amalfitani, Capital Federal, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: P. Lunati
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F
1

En la casa del campeón, Independiente volvió a ganar

Después de nueve partidos sin sumar de a tres, el Rojo se sacó la mufa nada menos que ante Vélez. Con gol de Tula, y jugando 70' con diez.

La última vez, había sido ante el Liverpool. Aquel 25 de octubre, el Rojo se imponía en Uruguay para acceder a los Cuartos de Final de la Copa Sudamericana. Venía dulce. Había sumado de a tres en los últimos cinco compromisos. Nadie hubiera imaginado en aquel tiempo que la sequía duraría hasta bien entrado el verano. A la semana siguiente, la Universidad Católica pisó el Libertadores de América y un gol del juvenil Nicolás Castillo ahogó el triunfo de los de Avellaneda. Hasta hoy. En el medio, once partidos sin cantar victoria.

Y justo ante Vélez, el campeón defensor. Y justo antes de enfrentar a Racing, en una nueva edición del Clásico de Avellaneda. El escenario para volver al triunfo no pudo ser mejor. Pero la historia arrancó torcida para los del Tolo Gallego. Porque tras un buen comienzo, plantándose de igual a igual ante los de Ricardo Gareca, una ingenuidad de Julián Velázquez dejó a Independiente con uno menos temprano, apenas pasados los veinte minutos de la primera mitad. En realidad fueron dos momentos de torpeza. Primero, tras bajar a Francisco Cerro cerca del área. El central recibió la primera tarjeta amarilla, la quinta, que ya le imposibilitaba aparecer ante la Academia el próximo fin de semana. Y un par de minutos después, salió a cortar -muy- lejos a Fernando Gago, cometió una falta, y a las duchas. Unos minutos antes, el palo había frustrado el grito de gol tras un bombazo de Osmar Ferreyra.

La misión parecía más difícil que nunca. A partir de allí Vélez se plantó más adelante e impuso condiciones. Pero llegó lo inesperado. Al filo de la chicharra, el uruguayo Sosa le tapó el gol a Ernesto Farías. Y en el rebote, Cristian Tula, como si se tratara de un experto en estos menesteres, aprovechó el rebote y sacó una mediavuelta increíble, imposible para el arquero del Fortín. La pelota hizo una parábola perfecta y entró ahí, al lado del palo.

El segundo tiempo fue un monólogo de Vélez. Los locales capitalizaron la posesión de la pelota, pero nunca encontraron la forma de superar la defensa de Independiente. El Rojo asumió su rol en el partido, se agrupó cerca de su arco, y procuró que el campeón genere el mínimo riesgo posible. Y lo logró a medias. Las contadas veces que los delanteros locales pudieron rematar, Diego Rodríguez respondió de gran forma. Y la única que el arquero quedó pagando, fue desactivada por Federico Mancuello. El pibe Rescaldani gambeteó al arquero y quedó de cara al gol, con el arco a disposición. Pero apareció el 23 para trabar justo lo que era el empate cantado.

Vélez estuvo lejos de su mejor versión, aquella que la llevó a consagrarse en el último torneo. Careció de peso ofensivo, y nunca pudo descifrar el enigma defensivo planteado por Independiente. Tendrá revancha rápida el Fortín, el próximo miércoles, cuando reciba al Deportes Iquique por la Copa Libertadores. Para Independiente, el futuro le presenta la oportunidad de tomarse revancha de Racing, que se impuso en el último clásico de Avellaneda.

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