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Primera División

  • 17 de febrero de 2013
  • • 17:00
  • • Estadio José Dellagiovanna, San Fernando, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: P. Loustau
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No hubo Victoria

Pese a que tuvo más claridad en ataque, Tigre no pudo meterla y empató 0 a 0 con Boca como local. Rubén Botta fue la figura pero falló en los remates al arco.

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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La superficie donde se juega un deporte es determinante en el desarrollo del mismo, eso es indiscutible. Pero también es inconcebible que jugadores de Primera División tengan tantos errores juntos en acciones de juego básicas como pasarse la pelota en distancias medias y cortas o quedarse estáticos observando como un compañero traslada el cuero sin mostrarse como posibles receptores de pase. Eso y más fue lo que se vio en el primer tiempo entre Tigre y Boca, que de no haber sido por las pinceladas de Rubén Botta (gracias, crack) habría estado vacío de contenido futbolístico.

En comparación al desbalanceado Boca que se vio entresemana, el ingreso de Ribaír Rodríguez en el medio y la solidez que le aportó Albín por la banda derecha en defensa hicieron que a Tigre se le complicara generar jugadas ofensivas. Pero Botta leyó el juego y se recostó en la otra banda, donde Clemente todavía no logra defender tan bien como lo hace en la faz ofensiva. Desde allí inquietó a la defensa del equipo de Bianchi y eso se notó en las amarillas, ya que en la primera mitad Pérez y Burdisso fueron amonestados.

En el complemento, lamentablemente, no se vio algo muy distinto. El joven Botta intentó pero después de un par de gambetas y de no encontrar una camiseta blanca bien posicionada para descargar e ir a buscar al vacío, terminaba en el piso tras sufrir la férrea marca de la defensa Xeneize.

Del otro lado de la cancha, preocupó la falta de sorpresa de los hombres de ataque de Bianchi. Fue un concierto de jugadas calcadas: desbordes hasta la mitad del área y centros bajos, al bulto; de lo más fácil para un defensor que está de frente y a quien poco le importa que su rechazo salga para adelante o hacia el costado. Lo único sorpresivo en el José Dellagiovanna fue un hincha de Tigre que se cayó al campo de juego y tuvo que ser asistido mientras adentro del rectángulo se sacaban chispas Ribair Rodríguez y Gabriel Peñalba por un choque en el aire.

La liviandad de ambos equipos en ataque, pese a que el local contó con el desequilibrio de Botta, hizo que las jugadas se deshicieran a medida que la pelota se acercaba a las áreas. La pereza fue el pecado capital por excelencia en ambos equipos y por eso no hubo victoria.

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