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Primera División

  • 3 de marzo de 2013
  • • 17:00
  • • Estadio Pedro Bidegaín, Capital Federal, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: G. Delfino
2
F
0

Se largó el Ciclón

San Lorenzo venció con claridad a River. Fue firme en defensa y contundente en ataque. Los de Pizzi se pusieron en carrera para pelear el campeonato. El Millonario fue una sombra.

Cambiaron abruptamente las realidades de los dos equipos. River que era puntero invicto y puntero ahora sufrió su primera derrota y no perdió más terreno porque Lanús solo empató contra Racing. San Lorenzo venía de tres empates y para peor su juego era totalmente insípido. Pero en el Nuevo Gasómetro el local salió con todo y borró a su rival que, justamente, careció esta vez de la entereza anímica que hasta aquí era su mayor virtud, sobre todo teniendo en cuenta que el juego del Millonario no era uniformemente positivo.

La clave de los primeros cuarenta y cinco minutos fue la presión del mediocampo de San Lorenzo. La línea media y el ataque no dejaron pensar a sus rivales cuando perdían la pelota o cuando River trataba de salir del fondo. Allí brillaron Juan Mercier y Enzo Kalinski, la pareja de volantes centrales que en vez de retrasar o poner en posición defensiva al Ciclón, siriveron para que el ataque jugara tranquilo.

El primer gol llegó cuando no había transcurrido un minuto de juego. Y si bien nada estaba dicho, a la larga se puede decir que funa síntesis del planteo de Juan Pizzi, porque la delantera cuerva no cejó en un entrevero del que sacó ventaja Denis Stracqualursi. River nunca se repuso del impacto mientras que San Lorenzo buscó durante todo el partido. Así fue que en una pelota parada volvieron los viejos fantasmas de River. La defensa millonaria marcó mal, y dejó que Mauro Cetto cabeceara solo para aumentar la ventaja.

River en tanto no pudo rearmarse, tanto por la tarea de su rival como por las limitaciones propias. A la mala tarea de la defensa, se sumó un mediocampo totalmente superado. Solo Leonardo Ponzio trataba de poner algo de orden, pero no había circuito de juego. En consecuencia Rodrigo Mora y David Trezeguet, desabastecidos, no gravitaron.

Al retorno del entretiempo Ramón Díaz quemó las naves. Hizo los tres cambios (Carlos Luna por Trezeguet, Juan Iturbe por Mauro Díaz y Ariel Rojas por Cristian Ledesma) y pretendió que su equipo presionara y arremeteria. Lo consiguió parcialmente durante unos veinte minutos. El Millonario tenía la pelota, trataba de ser veloz, pero nunca logró ser profundo. Pasado el sacudón San Lorenzo se rearmó. Sabía que el tiempo le jugaba a favor encontes se paro de contragolpe. Si encontraba una oportunidad se acercaba al arco de Barovero, si no simplemente esperaba. Y en definitiva todo el tiempo planeó la sensación de que en algún momento se consumaba la victoria en lugar del descuento millonario.

Asi se fue el partido. San Lorenzo logró más que tres puntos. Hace diez partidos que no pierde, se aleja de la zona caliente de los promedios y para mejor se acerca a la Copa Sudamericana. River en cambio vio materializadas todas sus limitaciones, y demostró que pese al envión de las primeras fechas todavía tiene un largo camino por delante.

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