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Primera División

  • 9 de agosto de 2013
  • • 21:15
  • • Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti, Capital Federal, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: S. Trucco
1
F
0

Un gol para los chicos

River no jugó bien, Fabbro debutó y vio la roja, y lo salvaron los pibes: quebró a Central con un cabezazo de Andrada luego de que la bajara Simeone.

Fue uno de los (¿o el?) peores partidos de River en este ciclo de Ramón Díaz. Un equipo atado, desconectado entre sus líneas, sin peso ofensivo, sin salida clara desde el fondo. Por falencias propias y por mérito del rival: Rosario Central ejerció una presión alta y forzó al Millonario a cometer errores.

Mientras los goles de Teo Gutiérrez y Rodrigo Mora observaban el encuentro a un costado, envueltos en camperones del club, adentro de la cancha el equipo no encontraba respuestas: Jonathan Fabbro, en su esperado debut, no fue el eje del equipo. Pidió más pelotas de las que le dieron y, en general, se equivocó más de lo que acertó. No tuvo pase entre líneas y ni siquiera remató al arco.

En este contexto, tras un primer tiempo en el que el equipo dirigido por Miguel Angel Russo ejerció cierto dominio del partido, Ramón Díaz optó por un cambio ofensivo: adentro Federico Andrada y afuera Osmar Ferreyra, para que el solitario Giovanni Simeone estuviera más acompañado. Dos pibes, una apuesta.

Y le salió bien. Córner de Fabbro, Simeone la bajó de cabeza y Andrada entró por el segundo palo para convertir el 1-0 con un frentazo a la carrera y hacer gritar a todo el Monumental.

Minutos después, Fabbro le puso un moño negro (bueno, un moño rojo) a su estreno con la camiseta de River al ser expulsado tras una patada alevosa a Pol Fernández. Aunque, llamativamente, en esos 15 minutos, Central no llegó con peligro como sí lo había hecho antes, con ese desborde de Lagos que ningún compañero llegó a conectar o con ese remate de Encina que Barovero terminó desviando con su pierna derecha.

Y en la última jugada del partido, River casi convierte el segundo gol, tras una pared entre Lanzini y Andrada que el enganche definió al cuerpo de Caranta.

River ganó. Lo necesitaba. Lo salvaron los chicos. Ahora, necesita a sus refuerzos. Y encontrar un equipo. Con poco tiempo. Será tarea de Ramón. ¿Central? Regresó a Rosario con bastante menos de lo que mereció llevarse.

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