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Primera División

  • 3 de noviembre de 2013
  • • 21:15
  • • Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti, Capital Federal, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: J. Pompei
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F
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River volvió al gol pero perdió 2 a 1 con Estudiantes

River volvió al gol pero perdió 2 a 1 con Estudiantes

Fotobaires

El Millonario cortó la racha sin tantos gracias a Menseguez, pero jugó pensando en Lanús, sin Ledesma una hora y perdió 2 a 1 ante el Pincha que se acomoda en la tabla.

River llegaba a este partido ante Estudiantes con dos serios problemas: uno era la anemia ofensiva y la posibilidad de batir un récord negativo; el otro, la inmediatez de la revancha ante Lanús por la Sudamericana. Uno se solucionó rápido pero el otro, razón por la cual jugó un equipo alternativo, lo condenó a la derrota 2 a 1.

La pesada mochila
con la que el Millonario cargaba por su falta de gol desapareció muy rápido. Porque después de unos minutos de estudio, apareció Juan Carlos Menseguez, quien después de dos años sin jugar oficialmente se sacó de encima a Desábato y definió cruzado. La historia parecía ser mucho más colorida, pero poco duró la alegría.

El lateral derecho del local, que a su vez era el ataque por izquierda del Pincha, fue una invitación. Dos veces desbordaron a Vega y dos veces fue gol, primero cuando Román Martínez recogió un rebote propio de su cabezazo atajado por Barovero, y luego cuando Carlos Auzqui empujó un centro de Silva. Para colmo, cuando el partido aún era empate, el Lobo Ledesma vio la segunda amarilla, por consiguiente la roja, y los de Ramón Díaz lo extrañaron desde que puso un pie fuera de la cancha.

El final del primer tiempo vio a River herido y si la distancia no fue mayor, fue gracias a la atajada de Barovero en el mano a mano ante Jara. Por ese espacio vacío en el medio fue que ingresó Kranevitter en la segunda etapa y pareció volver el equilibrio, con el equipo vestido de negro, lanzado en busca de la igualdad.

Los intentos fueron disminuyendo con el correr de los minutos y Estudiantes, parado cerca de Rulli y dispuesto a atacar de contragolpe, encontró la impensada comodidad. Cada ataque millonario moría en el límite del área por firmeza defensiva y, por sobre todo, por anemia ofensiva.

El equipo de Pellegrino no volvió a sufrir y por un momento pudo liquidarlo antes, con un remate de Carrillo que tapó Barovero. El final sólo encontró a los hinchas pidiendo por un triunfo el miércoles por la Copa Sudamericana ante Lanús, el único partido que pensó River en la noche de Núñez.

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