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Primera División

  • 25 de agosto de 2013
  • • 18:10
  • • Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti, Capital Federal, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: F. Rapallini
1
F
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Problemas de habilitación

El transfer de Teo Gutiérrez llegó, pero River perdió 2-1 con Colón porque mantiene fallas en la generación de juego. Segunda derrota en el Inicial en cuatro partidos.

River perdió como local ante Colón por 2-1, por los goles de Facundo Curuchet y Rubén Ramírez. Teo Gutiérrez, quien hacía su debut en el Monumental, descontó cuando se terminaba el partido. El conjunto de Ramón Díaz -que perdió un invicto en el Monumental de 41 partidos y más de 13 años- fue muy superior en la primera mitad pero no pudo concretar sus posibilidades. En el complemento quedó expuesto atrás y el Sabalero hizo su negocio de contra.

Desde el comienzo del partido las cosas estuvieron claras. River proponía e intentaba con superioridad en el control de la pelota pero sin mucha claridad. Así y todo, a fuerza de presión y arrinconar al rival, pudo ponerse en ventaja a los 23 minutos, pero Montoya le tapó el remate a Mora y empezó a convertirse en figura del partido. Después, a pesar de la tenencia, el dueño de casa se engolosinó con los centros, resignando el juego por abajo.

Colón, por su parte, nunca disputó la pelota y se limitó a esperar a River, consciente de que con el correr de los minutos los espacios iban a aparecer. Los de Ramón fallaban en la puntada final, les faltaba un poco de pausa entre tanta verticalidad, y un poco de orden para la gestación.

La segunda mitad comenzó de la misma manera, y a los dos minutos de juego, Vangioni aprovechó una pelota que cruzó toda el área y sacudió de zurda, pero otra vez Montoya se quedó con el duelo y la mando al córner con una estirada salvadora. Y cuando nada lo anticipaba, llegó el gol de la visita: Vangioni falló, la defensa quedó adelantada, Mugni la metió al medio y después de Barovero le negara el gol a Moreno y Fabianesi, Curuchet la empujó ante la atenta mirada de toda la defensa millonaria.

River apenas reaccionó, mostrando gestos de agotamiento tras el partido entre semana por la Copa Sudamericana (triunfo en el Nuevo Gasómetro), y Colón abusó de la contra que casi le concede dos goles más: primero Ramírez desvió su remate que se fue por arriba del arco de Barovero, y luego Barovero le impidió el grito a Curuchet, que quedó mano a mano tras una jugada bochinesca de Sebastián Prediger.

Ramón metió mano y sacó a Ledesma, Rojas -ambos de partido aceptable- y Mora, y mandó a la cancha a Kranevitter, Ferreyra y Simeone. Nada cambió. Los centros inconexos siguieron lloviendo sobre el área de Montoya, que agigantaba su figura conforme pasaban los minutos, y los jugadores no podían generar un circuito de juego limpio (a decir verdad, eran pocos los que tomaban la responsabilidad de pedir la pelota, a pesar de los gritos de Ramón Díaz). Por eso, la más clara fue un remate desde afuera de Ponzio que hizo lucirse a Montoya, otra vez. Y Carbonero pudo irse expulsado por simular una infracción estando amonestado (la primera amarilla había sido por la misma causa), pero Rapallini le perdonó la vida.

Y llegó el segundo de Colón. Un tiro libre, a los 33 minutos del complemento, encontró una floja reacción defensiva, y después de un rebote Tito Ramírez enganchó de volea un cabezazo bombeado y la clavó en un palo ante la marca de Maidana. Ningún jugador de la banda podría haber explicado en ese momento porqué sucedía lo que sucedía.

Y el partido comenzó a extinguirse lentamente. Sólo hubo lugar para el descuento de Teo, que empujó una pelota tras un cabezazo en el área chica a falta de tres minutos para el final. El colombiano, que esperó durante semanas la habilitación del Cruz Azul, hoy no recibió la habilitación de sus compañeros. Y después la polémica: cuando quedaba solo uno de los cuatro minutos adicionados, un centro de Vangioni se estrelló contra la mano de Carniello, que pudo haber hecho algo más para evitar el contacto con la pelota. Era penal y lo pidió todo el estadio. Rapallini hizo gestos advirtiendo que había visto la mano pero la consideraba casual. Polémica.

Nada más en la noche que implicó el punto final de un invicto del DT millonario en el Monumental de 5.180 días. Segunda derrota en cuatro partidos. Muchas preguntas. Poco tiempo para responderlas.

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