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Primera División

  • 19 de agosto de 2012
  • • 14:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Carlos Delgado Ferreiro
  • • Espectadores: 78000
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Real Madrid 1–1 Valencia: Diego Alves frena al campeón en su largada

Real Madrid 1–1 Valencia: Diego Alves frena al campeón en su largada

Getty Images

El arquero tuvo tres intervenciones brillantes. El gol valenciano, de nuevo de pelota parada.

El campeón comienza su andadura hacia el título con un tropiezo. No es que sea un varapalo serio, pero no deja de ser extraño que el Real Madrid no gane en su estadio. Aunque sea ante el Valencia, y aunque sea con una segunda parte donde bien pudo haber marcado seis goles si no llega a ser por el poco acierto, el buen hacer del portero Diego Alves, y la zozobra del colegiado al sancionar dos claros penalties en el área del Valencia. Los che jugaron a no perder y, con una sola llegada al área de Casillas, consiguieron arrancar un empate merced al gol de Jonás. Los madridistas se durmieron en la primera parte tras el tempranero gol de Higuaín, pero en la segunda parte sí pusieron toda la carne en el asador. Ni aun así lograron los tres puntos, lo que quizás hubiera sido lo más justo.

Y eso que mejor no pudo empezar la Liga para el Real Madrid. Con el control del partido, y mordiente en ataque. Habían pasado sólo tres minutos hasta ver el primer disparo a puerta, de Di María. Y apenas seis más para ver el primer gol del campeonato, obra de Higuaín tras un buen pase en profundidad del propio Fideo. Diego Alves adivinó muy bien la intención del Pipita en su primer intento, también en su segundo al cazar el delantero merengue el rechace, pero el cancerbero ya no pudo hacer nada con el tercer disparo. Era el más difícil, cuando más defensas visitantes cubrían ya la portería, y con el balón a media altura, pero fue el único que llegó a tocar las mallas de la portería che. 1-0, e Higuaín se confirmaba como la bestia negra del valencianismo en los últimos años. A Mourinho le había salido bien la apuesta.

Sin embargo, el gol tan tempranero fue sólo un espejismo para lo que vino después. Y es que la primera parte fue apenas una extensión de la pretemporada a excepción de esos diez primeros minutos. Con el Valencia bien cerrado atrás, pero sin aspiraciones atacantes, el ritmo tedioso que le imprimió al juego el Real Madrid no sirvió sino para que la afición que casi llenó el Bernabéu echara un poco más de menos si cabe el frescor de la piscina y la playa en una tarde superlativamente calurosa.

Así, sólo al borde del descanso se empezaron a pisar las áreas. Casillas levantó al respetable con una doble parada que, si bien la jugada no valía por fuera de juego, fue de las pocas que arrancó los aplausos del estadio. Coentrao manchó su buen partido fallando un clamoroso mano a mano con Alves tras una buena dejada de Ronaldo. Y entre bostezo y frotado de ojos se coló Jonás, que en el minuto cuarenta llevó el empate al electrónico en una jugada a balón parado. Cómo no. El enésimo gol encajado a balón parado en la era Mourinho. En un centro diagonal, el delantero che se adelantó a Xabi, a Pepe y a Casillas, cabeceando a gol. En el desconcierto, Pepe y Casillas chocaron cabeza con cabeza, lo que provocó que el portugués tuviera que ser sustituido al descanso incluso. “Pepe mátalo, Pepe mátalo” gritan cada domingo desde el fondo sur, y por esta vez, el cazador fue el, fortuitamente, cazado.

El gol che no hizo sino despertar a la bestia en el descanso. Y es que la segunda parte fue única y exclusivamente del Real Madrid. En posesión, control, corazón, hambre, testiculina, y también oportunidades, en unos cuarenta y cinco minutos donde es raro ver al Madrid marrar tanto de cara a gol. Di María mandó fuera un tiro desde el punto de penalti cuando estaba solo. Con Benzema en el campo en lugar de Lass, el Real Madrid tuvo aún más mordiente. Higuaín cabeceó al larguero, Diego Alves se tuvo que exprimir al máximo para despejar tres tirazos de Ozil, Callejón y Benzema respectivamente que hubieran sido gol seguro en circunstancias normales. Y Delgado Ferreiro bien pudo haber sancionado dos penalties  en el área visitante. Uno de Costa sobre Ronaldo, al que tiró al suelo de un agarrón. Y otro aún más claro, una entrada de Gago sobre Di María. Ninguno de los dos acabó en lanzamiento desde los once metros, lo que encendió aún más al equipo y a la grada madridista.

Sin embargo, ni con todo el fuego en el asador, ni con todo el empuje que atesora este Madrid, el marcador se movió antes del pitido final. Quién sabe si el resultado hubiera sido distinto si el cuadro blanco hubiera tenido algún día más de preparación, pero lo cierto es que entre Alves, Delgado Ferreiro y el poco acierto de cara a puerta, los hombres de Mourinho no pudieron empezar el campeonato sumando de tres en tres. Ya avisó el técnico de Setúbal de que el primer tramo de la temporada era muy duro, y aunque el Real Madrid ha mostrado una muy buena cara ante el Valencia, este empate no hace sino acrecentar cierta zozobra de cara a la reciente Supercopa.



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