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Primera División

  • 16 de diciembre de 2012
  • • 15:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz
  • • Espectadores: 65000
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Este Madrid sólo intimida fuera del campo

Este Madrid sólo intimida fuera del campo

Getty Images

El Real Madrid, en su perenne versión gris, empezó perdiendo ante el Espanyol, y después de remontar vio cómo Albín le empataba en el minuto 84. Adiós definitivo a la Liga

Pintaba muy bien para el Real Madrid la jornada a la espera de que Atlético, Barcelona, o los dos, se dejaran algún punto en el Camp Nou, y sin embargo fue la noche de su adiós definitivo a la Liga. Y es que los pupilos de Mourinho ni siquiera cumplieron con su parte del plan. Como si se tratara de un partido fuera de casa, tuvo que tirar de remontada y de cambios en el descanso para darle la vuelta al gol inicial de Sergio García, que sembró ya algo de nervios en las gradas del Santiago Bernabéu. Lo hizo gracias en buena medida a un Ronaldo que es el clavo ardiendo al que se agarra este Madrid día sí y día también. El luso rebañó un gol en la última jugada del primer tiempo, y luego asistiría a Coentrao en la primera jugada de la segunda parte para el 2-1. No hizo falta más para que los blancos se quitaran el corsé y se hicieran con las llaves del partido. Pero incomprensiblemente, se dejó que se las quitaran de las manos, pues ante la poca efectividad en ataque, Albín daría el golpe de gracia a seis minutos del final con un gol al embocar un balón muerto en el área pequeña. La que es sin duda la llamada definitiva para despedirse de la Liga el día en que se supone que podría oxigenarse.

Y es que necesitaba el Real Madrid la victoria imperiosamente para lavar su imagen después de la derrota en Vigo, aprovechando además que descontaría puntos seguro con Atlético, Barcelona, o con los dos. Y eso sí, en un primer momento se vio al equipo merengue enchufado, mentalizado. Mourinho dispuso de Callejón como delantero, prescindiendo casi de la banda derecha, con Ozil, Modric y Khedira moviéndose por el centro del campo. Y a priori, esos constantes movimientos le dieron alas a los blancos, con dos acercamientos cada uno de Modric y de Ronaldo. Los del croata, los más claros, con un disparo desde dentro del área que se marchó fuera, y otro desde fuera que se estrelló en el palo.

Mientras, el Espanyol resistía como podía en su propio campo, con una muy mala salida de balón. Tenían opciones claras de contraataques, con el Real Madrid volcado, pero no era capaz de desarrollarlos de forma efectiva. Tal era la situación que Javier Aguirre cambió incluso a Wakaso en el minuto 28, viendo la poca productividad. Y suerte o consecuencia, a la jugada siguiente, marcó Sergio García gracias a un magnífico pase en profundidad de Joan Verdú. El delantero, que reaparecía con los blanquiazules, se coló entre Pepe y Sergio Ramos y batió a Casillas con un perfecto tiro cruzado.

El gol dio paso a los nervios por parte de los locales. Todas las buenas hechuras que se vieron en la primera media hora cayeron en saco roto, con un equipo atascado por el centro. Fruto quizás de su propio esquema. Eran los peores minutos de los merengues sobre el campo, pero afortunadamente para el Real Madrid, Ronaldo estaba en el campo. Ya sacó las castañas del fuego en Vigo con su gol en el último momento y volvió a hacerlo. Ya había tenido un mano a mano que le brindó Ozil, pero que despejó muy bien Casilla, que no Casillas. Pero el ‘7’ no da segundas oportunidades. Un centro aparentemente inofensivo de Khedira se lo rebañó a Christian Alfonso con la planta de la bota. El jugador periquito pidió juego peligroso, pues se había agachado para despejar de cabeza, pero Mateu Lahoz no lo entendió así, subiendo el 1-1 al marcador.

Era la última jugada de la primera parte, y la mejor noticia posible para los blancos después de haber tocado fondo. Porque además, de ahí en adelante, todo fue in crescendo. Mourinho sacó a Di María en el descanso por Modric, equilibrando así el dibujo, en la que fue la 15ª sustitución al descanso en los 27 partidos de este curso. El argentino fue el señalado en Vigo, y esta vez fue el revulsivo. Y es que apenas transcurridos tres minutos de la reanudación, Coentrao pondría al Real Madrid en ventaja. Entró desde atrás como una locomotora y Ronaldo, que lo vio muy bien, supo asistirle cuando ya armaba la pierna para disparar. Dos segundos, control, y tiro con la derecha, y el lateral izquierdo firmaba su primer gol con el Real Madrid en un partido donde los nervios le venían atenazando.

Como ya le sucediera al Espanyol con el gol de Sergio García, como si se tratara de un balancín, el tanto merengue volvió a elevar al Real Madrid. Que entonces sí sacó el rodillo a pasear. Y es que en los cinco minutos siguientes al gol de Coentrao, Arbeloa y Di María, con un tirazo al larguero, bien pudieron haber abierto una buena brecha en el electrónico. No llegó el gol entonces, y aunque el dominio del partido no regresaría a manos pericas de todas formas, terminaría lamentándolo el equipo blanco.

Javi López llegó a sacar bajo palos un cabezazo de Morata que se colaba dentro cuarto de hora antes del final. Y entonces, incomprensiblemente, el Real Madrid se dejó comer la tostada por un voluntarioso Espanyol, que llevaba desaparecido más de media hora. Empezó a acercarse al área de Casillas, primero Capdevila, que remató fuera un balón que le cayó en el balcón del área pequeña. Luego Sergio García al rematar otro centro en el segundo palo que rebotó en un defensa merengue. Y de tanto ir el cántaro a la fuente, terminaría rompiéndose a la jugada siguiente, merced al oportunismo de Albín. Rebañó un balón muerto dentro del área para batir a Casillas por bajo ante la incredulidad de un equipo y una afición que este domingo dijo adiós ya sí definitivamente a la Liga. Debía ser el día en que recortara, y será el día en que quede desahuciado.

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