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Primera División

  • 1 de diciembre de 2012
  • • 18:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Alberto Undiano Mallenco
  • • Espectadores: 79000
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Ronaldo despierta a los rojiblancos del sueño

Ronaldo despierta a los rojiblancos del sueño

Getty Images

El Real Madrid reduce distancias con los rojiblancos tras la victoria en un derbi muy intenso que Ronaldo reventó con un gol y una asistencia. El Atlético acabó entregado

Llegaba el Atlético de Madrid al Santiago Bernabéu con la losa de llevar 13 años sin ganar un derbi, pero con la moral por las nubes por los ocho puntos de ventaja en la clasificación. Y sin embargo, contrariamente a lo que se podía esperar, terminó pesando más lo primero que lo último ante un Real Madrid bravo y recio, que supo madurar un partido disputado de poder a poder. En buena medida, desnivelado gracias a un Ronaldo hoy sí colosal, que marcó un golazo de falta al cuarto de hora y fue poco a poco minando la moral y la personalidad del cuadro rojiblanco, que terminó entregado como en años anteriores. Sobre todo tras el gol de Ozil a la hora de partido, el desencadenante para poder volver a ver a un Madrid eléctrico y vibrante como hacía tiempo que no se veía. Un Madrid que bien pudo haber goleado a un Atlético que está ya sólo a cinco puntos de distancia, con un partido ante el Barcelona tras la esquina, y cuyo sueño quedó diluido una vez más en el Santiago Bernabéu.

Empezó el partido agitado de antemano, con un plebiscito a Mourinho en el que, tras la pantomima de las 21:20, sus defensores se esforzaron más que sus detractores en hacerse notar cuando el balón aún no había rodado siquiera. Y ese nervio inicial se trasladó al rectángulo de juego, donde desde el primer minuto todos los jugadores quisieron dar sentido a la concepción clásica del derbi, de la rivalidad, de la disputa. Decía una pancarta en el Santiago Bernabéu: “Queremos 11 Sergio Ramos”, y se encontraron con veinte. Y el resultado no fue otro que un partido con mucho mediocampismo, con constantes pérdidas y robos, faltas sancionadas y sin sancionar, empujones, reclamaciones arbitrales, cargas, saltos, recortes al limbo, y contraataques capados antes de su gestación siquiera. Un derbi espeso, sucio. Tanto, como intenso y emocionante.

Tan mentalizados estaban todos los jugadores en neutralizar a su rival que, en ese juego del gato y el ratón en el centro del campo, los porteros se quedaron fuera del mismo. Así, en toda la primera parte se vieron casi más disputas arbitrales que ocasiones de gol, con el bueno de Undiano Mallenco intentando impartir calma y justicia en un clima de total beligerancia, con Diego Costa especialmente predispuesto al juego subterráneo. Casillas, milagrosamente, despejó bajo el larguero un remate de Falcao a bocajarro a un centro lateral, y Ronaldo dispuso de un tiro desde unos 35 metros que Courtois despejó a córner viéndose incapaz de blocarlo. Y nada más que eso en las porterías además del gol de Cristiano al cuarto de hora. El golazo de Cristiano, perdón.

El luso aprovechó una inocente mano de Arda para batir al portero rojiblanco con un ‘tomahawk’ de falta directa desde unos 30 metros. Hace escasas semanas, antes del partido ante el Athletic, se debatía entre el madridismo sobre quién debía ser el lanzador de faltas ideal, y sin más lanzamientos directos desde entonces, Ronaldo quiso dar el debate por cerrado con semejante disparo en el derbi, combinación perfecta de potencia y precisión.

Un golazo que además sirvió para apaciguar los ánimos rojiblancos, que en los primeros quince minutos demostraron llegar con un fuerte impulso como para subirse a las barbas de su vecino, y tras el gol se mostraron ya algo más ‘respetuosos’. Con el rival, y con la historia reciente de los derbis. Como si del último a éste el Atlético no hubiera evolucionado nada, algo a todas luces innegable.

Y en esas condiciones, el Real Madrid volvió a aprovecharse tras el descanso, y nuevamente al cuarto de hora. Fue de nuevo Cristiano Ronaldo, que cuajó un partidazo, el que sembró la semilla para el gol. Dirigió un contraataque que no pudo acabar en las botas de Benzema, como quiso, pero cazó el rechace para hacérselo llegar a Ozil, que se encontraba solo en el extremo contrario aprovechando el desconcierto en la zaga visitante. El germano, que hasta entonces había pasado nuevamente de puntillas por el derbi, se destapó rematando de volea para poner un 2-0 en el marcador que fue ya sí el golpe de gracia para con el Atlético.

Simeone probó con Tiago, Adrián, y Raúl García en el último cuarto del partido, pero para entonces el Real Madrid se encontraba ya desatado. Se había quitado los nervios y la presión iniciales, y se pudo ver al conjunto descarado y deslumbrante al que había acostumbrado a la afición la temporada pasada. Ronaldo remató al larguero y al palo tras dos jugadones de Benzema (que acabó en falta) y de Ozil respectivamente. Y si no marcó más goles, al Bernabéu tampoco le hizo falta para disfrutar de una victoria que terminó entre olés del respetable. Esta vez sí, el Real Madrid había dado el do de pecho en un momento clave de la temporada, no perdiéndole la cara a un partido para hombres y recortando así distancias con el segundo clasificado.


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