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Primera División

  • 9 de agosto de 2013
  • • 19:10
  • • Estadio Presidente Juan Domingo Perón, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: N. Pitana
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Así gana un candidato

Sin fisuras, San Lorenzo aplastó a Racing con un 3-0 lapidario. Golazos de Martín Cauteruccio y Héctor Villalba y un oportuno cabezazo de Mauro Cetto.

El vacío en las tribunas permitió que tanto los periodistas que estaban en el estadio como la gente que vio el partido desde su casa se enterara de todo lo que se hablaba dentro del campo de juego. Y el vacío de ideas en el plan de juego de Luis Zubeldía dejó a un Racing expuesto que cayó vapuleado ante un San Lorenzo que entendió a la perfección cómo se ganaba este partido.

Con la antigua pero inoxidable estrategia de hacerle sentir el rigor a los jóvenes, el Ciclón cortó sistemáticamente con faltas los avances de Centurión y Vietto. Sin violencia pero con inteligencia, el equipo de Pizzi prefirió correr el riesgo de tener un tiro libre en contra antes que permitir que los delanteros de la Academia tomaran vuelo.

Uno de los puntos altos del conjunto de Luis Zubeldía en el empate ante Colón había sido Bruno Zuculini, que además de convertir el gol, tuvo mucha llegada al área rival. Juan Antonio Pizzi descifró la clave del partido: contener a los volantes. De esta forma, con las presencias de dos lanzadores como Ortigoza y Mercier y tres mediocampistas de marcada vocación ofensiva como Romagnoli, Correa y Piatti, los volantes de Racing se veían obligados a no descuidarse defensivamente y por eso no participaban de las jugadas ofensivas.

Ricardo Centurión inquietó a la última línea del equipo de Boedo por la banda izquierda, pero si lograba dejar en el camino a Catalán, de floja actuación, atrás lo esperaba Cetto, que con oficio y aspereza le negó la entrada al área. Vietto también fue una molestia para los defensores, pero la falta de un enganche que le acerque la pelota a su hábitat natural hacía que el atacante tuviera que acercarse casi hasta el círculo central para recibir de espaldas, lo que implicaba entrar al terreno de Ortigoza y Mercier que, fieles a su estilo, trataron con poca amabilidad al mejor jugador que tiene Racing en la actualidad.

La presión asfixiante de los de Pizzi al inicio del complemento quedó explícita en dos aspectos: primero, Cauteruccio tuvo dos oportunidades clarísimas en el primer minuto del complemento y luego, finalmente, llegarían los dos tantos que sepultaron a Racing como confirmación de que el planteo del entrenador visitante fue todo un éxito.

Cuando no hay oxígeno no se puede pensar. De una jugada básica llegó el cabezazo de Mauro Cetto luego de que Emmanuel Más la peinara en el primer palo. Tras un pésimo retroceso de la defensa cayó el tercero tras una buena jugada individual de Héctor Villalba. A partir de allí, cada uno quiso ser héroe en Racing; Viola redebutó y demostró que tiene tanta motivación como falta de fútbol pero así y todo supo fabricar una jugada clarísima que desaprovechó con un remate desviado. Vietto sólo pudo ganarle un duelo a Mercier, giró pero tiró la pelota a una tribuna de la que nunca volvió, básicamente porque no había nadie para tirarla nuevamente al campo de juego.

Ortigoza y Mercier demostraron que son la dupla de volantes centrales que mejor se complementa en el fútbol argentino, y además le dieron un poco más de aire a Romagnoli para que dejara ese incómodo trabajo de pseudo volante central que había intentado llevar a cabo en la primera fecha ante Olimpo. Correa volvió a demostrar sus arranques prometedores y Cauteruccio le garantizó a Tinelli y Lammens que se pueden quedar tranquilos porque cada billete que desembolsaron por él será redituado.

Racing es un mar de dudas. Tiene buenos jugadores pero le falta un organizador y un cambio de mentalidad al director técnico, porque de lo contrario todo quedará en los caños de Centurión, los embates de Vietto y la potencia de Viola.

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