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Primera División

  • 15 de febrero de 2013
  • • 21:15
  • • Estadio Presidente Juan Domingo Perón, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: P. Diaz
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F
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La flor más bella

Con una actuación estupenda de Luciano Vietto, Racing derrotó por 2-0 a Argentinos Juniors y se recuperó del traspié del debut.

El pasado inmediato se avecinaba promisorio. Después de un irregular pero auspicioso Torneo Inicial, Racing encararía el Final con sus tres gemas afianzadas en primera. En los sueños de los hinchas académicos, Luciano Vietto, Luis Fariña y Ricardo Centurión aportarían la frescura y el talento necesario para romper la monotonía del fútbol argentino y conquistar un título después de doce años. Sin embargo, el balance del proceso estival fue decepcionante.

Vietto y Centurión participaron del fracaso argentino en el Sudamericano de Mendoza. Fariña, más allá de destellos, no gravitó en los amistosos y se lesionó en la previa del duelo frente a Argentinos. Bajo el caluroso verano argentino, llegaron las ofertas desde la multimillonaria y congelada Rusia para llevarse a Centurión (Anzhi) y Fariña (CSKA). Hasta hoy, ninguna prosperó. Mientras tanto, desde el silencio, la imagen de Vietto parecía esfumarse, lejos de los flashes y las cámaras.

Después de ser suplente en la primera fecha, Luciano Vietto regresó a la titularidad en la Acadé. Con Fariña y Centurión lesionados, Vietto se cargó al hombro el destino de su equipo. La gema más preciada, y también subestimada, le regaló a Racing un triunfo que primero debió trabajar y después justificó con su rendimiento. Porque con el 0-0, cuando Argentinos parecía abroquelarse sin fisuras, el ariete recibió de espaldas, giró, encaró a pura velocidad y gambeta antes de sacar un derechazo mortífero para Fernández, mal parado. Antes y después del gol, previo a irse ovacionado, resultó indescifrable para el Bicho. El mejor de las tres joyas, el que más entiende el juego, el factor determinante, el que tiene un futuro de crack.

La genialidad de Vietto desdibujó a Argentinos. La pasividad de la última línea le permitió a Agustín Pelletieri marcar el segundo gol, tras cabecear solo dentro del área y capturar el rebote que un sorprendido Fernández entregó. La Acadé, después de la derrota inicial, se recuperó gracias a su flor más bella, la capacidad de conducción de Mario Bolatti y las arremetidas de Pérez Guedes. Con poco le alcanzó para vencer a un Argentinos Juniors que amenaza con repetir el declive de Banfield la temporada pasada.

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