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Primera División

  • 1 de diciembre de 2012
  • • 21:30
  • • Estadio Presidente Juan Domingo Perón, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: F. Echenique
3
F
1

Racing, con el brillo de sus joyas

Racing, con el brillo de sus joyas

Mauro Camoranesi grita el segundo / FotoBaires

La "Acadé" derrotó en casa a All Boys por 3-1 con otra actuación deslumbrante de sus emergentes figuras. Fariña construyó el gol del campeonato.

El brillo propio de las estrellas ilumina el sendero de Racing en este Torneo Inicial. Luis Fariña, Ricardo Centurión y Luciano Vietto, con protagonismo repartido encuentro tras encuentro, cimentan una futura ilusión que se cimenta en la continuidad de los tres baluartes albicelestes. La Academia, con un gran partido de su trío, derrotó por 3-1 a All Boys en el Cilindro de Avellaneda. Los goles de Luis Fariña, Mauro Camoranesi y Diego Villar construyeron la victoria de la Acadé.

Los primeros veinte minutos fueron de paridad. All Boys propuso una lucha incesante en la mitad de la cancha y llegó a controlar la electrizante propuesta del local. Pero Luis Fariña destrozó el plan del conjunto de Floresta. Vietto, que comprende perfectamente todas las facetas del juego, rescató una pelota en el flanco derecho, centró y encontró a un desfachatado Fariña que humilló a los centrales y, en el área chica, fulminó a Cambiasso.

El gol fue un mazazo para All Boys. Minutos más tarde, nuevamente Vietto construyó el gol: se escapó por la izquierda y centró para la aparición fulgurante de Mauro Camoranesi por el segundo palo. El italo-argentino la enganchó de primera y, sin que pique, derrotó a Cambiasso. Era el 2-0, una sentencia definitiva para un All Boys apático.

En el segundo tiempo, Floresta se despertó de la mano de Fernando Sánchez. El histórico emblema del Albo, participe de la escalada imparable desde la B Metropolitana a la Primera División, descontó con un derechazo precioso a los cinco minutos de la segunda etapa. Desde su decisión y su valentía, All Boys creció hasta el punto de merecer el empate ante un Racing agazapado a la espera de espacios para liquidar el pleito. Espacios que encontró en la agonía, cuando el ingresado Diego Villar recibió sobre la derecha y con un disparo que se desvió en Carlos Soto decretó el 3-1 final.

Racing alcanzó la línea de los 32 puntos, una campaña auspiciosa para un club que tiene el sueño de volver a ser campeón después de doce años. Los pibes cimentan esa ilusión. Solo las urgencias del fútbol argentino pueden destruir ese deseo.

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