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Primera División

  • 8 de diciembre de 2013
  • • 21:15
  • • Estadio Centenario Dr. José Luis Meiszner, Quilmes, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: G. Delfino
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F
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El partido tuvo mucho de accidente y poco de fútbol.

Quilmes y River empataron 1-1 en un partido muy accidentado

El partido tuvo mucho de accidente y poco de fútbol.

Quilmes River Torneo Inicial 2013 12082013

El partido debió ser detenido en tres ocasiones por disturbios en las tribunas en un escenario confuso; Lema fue expulsado en el local por un golpe que Teo exageró.

River y Quilmes igualaron 1-1 en un partido donde el fútbol quedo tapado por la violencia y la desorganización. El dueño de casa, que se había puesto en ventaja apenas iniciado el complemento, se quedó con uno menos por roja a Lema. River necesitó 108 minutos para empatarlo, en la -afortunadamente- última fecha del Torneo Inicial.

Los dos hicieron posible un primer tiempo bien aburrido, que sólo tuvo para contar la historia de dos protagonistas: un travesaño y una botella. En el primer caso, por un derechazo de Ramiro Funes Mori (¿es el bueno, el malo? ¿Acaso los hay? Es el defensor a fines técnicos) que reventó el horizontal, y sacó un suspiro a una tribuna que todavía se preguntaba si valía la pena sufrir la lluvia para ver un partido tan pobre. "En casa lo veíamos en HD, y con el aire prendido", podría haberse escuchado en el Centenario de Quilmes.

En el segundo caso, la botella protagonista fue la que le arrojó un hincha local (no podría existir otro según las reglas que nos inventamos en estos días) al árbitro con el que no coincidía. El estadio se la agarró con Germán Delfino y lo insultaron lindo. Claro, queda mejor desquitarse con el juez que con los propios jugadores. River y Quilmes no estuvieron a la altura del espectáculo.

La segunda mitad fue aún más llamativa: el partido se detuvo en tres ocasiones distintas. Pero antes de que todo eso pasara, Quilmes se puso en ventaja con un cabezazo de Lucas Pérez Godoy, tras un corner desde la derecha. La pelota se estampó contra la cara lateral del arco, inatajable para Barovero (si es inatajable para Barovero lo es para tantos otros).

Después del gol, todo en el lapso de unos pocos minutos, Quilmes encerró a River contra su área, pero no consiguió el segundo y el impulso se cayó con la expulsión de Lema, a quien Delfino le mostró la roja a instancias de uno de sus asistentes, que vio una agresión del defensor contra Teo Gutiérrez. El colombiano otra vez se salió con la suya por una supuesta "trompada" que no fue para tanto.

A partir de ahí el protagonismo, lamentablemente, se mudó del campo de juego hacia las tribunas. El partido se detuvo en tres ocasiones: disturbios en la tribuna, gas lacrimógeno sin sentido, hinchas trepados a los alambrados, la policía sobre el césped de frente a la hinchada de Quilmes.

Finalmente, cuando no eran pocos los que dudaban sobre la posibilidad de una suspensión, Delfino agregó 17 minutos y River encontró el empate tras una fantasía de Andrada que asistió a Carbonero dentro del área y el colombiano puso el 1-1 con un derechazo furibundo.

Sobre el cierre del partido, los hinchas invadieron el campo de juego apenas Delfino pitó el final. Un par de personas detenidas, los jugadores corriendo a los vestuarios, y la policía atajando personas. Nada extraño en un fútbol argentino muy golpeado.

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