thumbnail Hola,
En vivo

Primera División

  • 26 de noviembre de 2012
  • • 19:15
  • • Estadio Centenario Dr. José Luis Meiszner, Quilmes, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: P. Lunati
1
F
2

Arsenal hundió a Quilmes

Arsenal hundió a Quilmes

Braghieri - Arsenal / FotoBaires

El último campeón derrotó 2-1 al Cervecero en un partido intenso pero muy desordenado. Ortiz y Braghieri pusieron al equipo de Alfaro en ventaja y Diz descontó para el local.

El partido fue tan intenso como mal jugado, tan emocionante como irritante. Ésos y muchos adjetivos más califican para describir el encuentro entre Quilmes y Arsenal, que fue desordenado desde el comienzo pero en una ráfaga, el equipo de Gustavo Alfaro metió dos goles y dejó mareado al dueño de casa, que está cada vez más complicado con el promedio. El primero fue obra del Marciano Ortiz tras una buena definición ante la -tardía- salida de Trípodi, sin embargo, en el inicio de la jugada, Braghieri había sujetado a Diz dentro impidiéndole ir en busca de la pelota, algo que Pablo Lunati ignoró.

El segundo sí que fue error defensivo, porque si el rival es uno de los equipos que más goles de cabeza convierte, hay que prestar especial atención en quienes se destacan por la vía aérea, algo que la última línea del conjunto de Omar De Felippe no hizo y por eso Braghieri apareció por el segundo palo para estirar la ventaja. En los minutos siguientes Arsenal pudo haber noqueado definitivamente a Quilmes pero no supo cómo y por eso el Cervecero, empezó a empujar y llegó al descuento antes del entretiempo.

Además de la predisposición de los protagonistas a jugar al límite del reglamento, llamativamente a Lunati le costó controlar el partido, quizá por su ya conocido -y criticado- estilo de conversar con los jugadores para evitar sacar tarjeta en alguna que otra oportunidad. No obstante, hubo una jugada que sí ameritaba roja directa: un golpe de Marcone a Mansilla cuando la pelota estaba en otra parte del campo de juego, pero el árbitro no la vio y el asistente más cercano -inexplicablemente- tampoco.

El complemento pareció un partido de la época en la que el fútbol no se televisaba y los jugadores afilaban los tapones para lastimar a los rivales. La pelota se la pasó volando por el aire gracias a los defensores que aún no entienden que ellos deben cumplir la función de iniciar las jugadas ofensivas además de quitarle el balón a los atacantes contrarios. Dentro de todo el desbarajuste que era el encuentro, Quilmes empezó a ir para adelante, aunque con torpeza y sólo sobre el final, en una buena jugada de Mandarino tuvo el empate, pero Carbonero llegó justo a bloquear el remate de Cauteruccio en el área chica y sentenció la victoria de Arsenal.




Artículos relacionados