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Primera División

  • 26 de mayo de 2013
  • • 21:30
  • • Estadio Marcelo Alberto Bielsa, Rosario, Provincia de Santa Fe
  • Árbitro: P. Loustau
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F
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Victoria colosal

En un estadio repleto, Newell's aplastó a Boca: fue 4-0 con goles de Cruzado de penal y en un aluvión de cuatro minutos, Orzán, Tonso y Urruti liquidaron el encuentro.

La diferencia fue total. Lo era antes de comenzar el partido en cuanto a los nombres, ya que si bien en Boca jugaron algunos jugadores de peso como Viatri y Silva, la mayoría eran juveniles con pocos minutos en primera, mientras que en Newell's, a pesar de que hubo cinco cambios con respecto al último partido, hubo varios que juegan habitualmente.

Una de las características ideales para describir la forma de jugar del equipo de Gerardo Martino fue la paciencia. Al no tener a Scocco, el as de espadas, ni a Maxi Rodríguez, que entró cerca del final, el local apostó a la movilidad y al toque corto, sin desperarse por ir hacia adelante. De a poco, los espacios fueron apareciendo gracias a las incisivas intervenciones de Tonso y a las gambetas de Urruti.

Tal es así, que en una mala cobertura de la defensa de Boca, Cruzado quedó solo en el área y el arquero Xeneize llegó tarde al cruce y le cometió penal. No fue una noche del todo alegre para Cruzado, que si bien convirtió el penal, minutos más tarde salió con una lesión muscular y está en duda para el partido del miércoles por la copa.

Después del gol, el equipo que dirigió José María Castro debido a la suspensión de Carlos Bianchi por haber sido expulsado en la fecha pasada, intentó presionar en la salida de Newell's para impedirle la construcción del juego desde su propio campo pero nunca lo logró y algunos jugadores llegaron a destiempo a la hora de marcar, por eso aumentaron las fricciones. Para colmo, sobre el primer tiempo, Magallán fue con demasiada vehemencia a buscar una pelota que Urruti tenía agarrada mientras estaba en el piso y en el intento por quitársela lo pisó y Loustau le mostró la roja.

En el complemento, Boca tuvo cuatro minutos fatídicos y la cosa se acabó. Orzán, Tonso y Urruti hicieron que el partido pasar de remontable a bochornoso. Después de la última conquista, la pelota circuló de un lado al otro y los visitantes intentaron no pasar papelones mientras la gente que llenó el Coloso de Parque Independencia deliró y aprovechó para ovacionar al mentor de esta obra de arte: Gerardo Martino.

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