thumbnail Hola,
En vivo

Premier League

  • 9 de diciembre de 2012
  • • 10:30
  • • Etihad Stadium, Manchester
  • Árbitro: M. Atkinson
  • • Espectadores: 47166
2
F
3

Sir Alex Ferguson da una lección táctica sentenciando a Roberto Mancini

Sir Alex Ferguson da una lección táctica sentenciando a Roberto Mancini

Getty Images

El Manchester United logró ganar por 2-3 en el Etihad. Cuando el empate parecía el resultado definitivo, Van Persie marcó la diferencia con un golazo de tiro libre.

Pride in Battle. Esto es lo último que ven los jugadores antes de salir al terreno de juego en el Etihad. Dos años sin perder teniendo esa máxima como referente hacen pensar que este domingo a más de uno se le metió algo en el ojo a la hora de saltar al césped. Pray in Battle es lo que les quedaba a los aficionados tras ver los noventa minutos de hoy.

La ansiada posesión para muchos fue descaradamente de los Citizens, quienes “controlaron” el partido desde el inicio. Con comillas porque sí, tuvieron mucho más el balón, y sí, si veías las estadísticas estaba claro que el ritmo del partido lo llevaban ellos. Incluso Mario Balotelli tuvo en el minuto diez la primera ocasión clara que mandó al tercer anfiteatro. Pero en realidad el control fue del United. ¿Cómo controló el partido si no tuvo el balón? Porque tuvo la paciencia del cazador, esperando a que su presa se metiera sola en la boca del lobo.

No olvidemos que esto es un derbi de Manchester. Dominas el partido tú, pero el primer golpe te lo doy yo. Eso es lo que tenía Wayne Rooney entre ceja y ceja cuando en una jugada sin peligro todo se precipitó gracias a Van Persie, el cual se llevó a Kompany tras él. Esto originó la oportunidad que necesitaba Young para introducirse entre las filas locales, desordenando a la defensa celeste aún más. El balón le llegó a Rooney que le pegó mordido al cuero colocándolo en el único sitio donde Joe Hart no podía llegar. El cancerbero se evitó incluso el mal trago de tirarse en balde.

Sin embargo el City no perdió la cara al partido y siguió haciendo el fútbol que sabe. Sin más. Y eso significa que el Kun Agüero debía inventarse una jugada maestra para empatar el partido. El argentino lo hizo, pero después de marcharse de unos cuantos defensas del United le faltó la fuerza necesaria para mandar la pelota a la red, tirando blandito un balón que De Gea no tuvo problemas en atajar.

Como si su única misión en la vida fuera dejar mal a los filósofos del fútbol, el Manchester United se encargaba de aprovechar al máximo sus opciones. No controlaba el partido ni falta que le hacía. Como si fuese todo tan sencillo como seguir las líneas de la receta de un guiso, se colocó con un 0-2 a base de simplificar las cosas. Jugada de libro abriendo a banda, centro raso de Rafael y pase a la red de Rooney. Pim, pam, pum, y a otra cosa, que esto está siendo muy fácil. A la gran efectividad del United se le sumaba el caos táctico de la defensa Citizen. El gran “debe” de Mancini.

La segunda parte era un calco de la primera hasta que alguien le chivó al técnico italiano que quizá el Apache Tévez aportaría al menos una garra contenida. Esa garra bien enfocada de la que tanto adolece Mario Balotelli. Y eso fue lo que cambió el curso del encuentro, haciendo que los aficionados neutros no cambiaran de canal. El argentino dio otro aire y le insufló de autoestima a un City que consiguió recortar en el 60 por medio de Yaya Touré. Si los goles se dieran por mérito éste pasaría a la cuenta de Tévez. No sólo marca goles sino que genera una sensación de agobio y prisas en las defensas rivales que es puro oxigeno para su equipo.

Y pese a seguir insistiendo el City no conseguía empatar, a falta de pocos minutos a Mancini solo le quedaba encomendarse al efecto Dzeko. En esas estaban cuando fue Zabaleta, un defensa excepcional, el que al borde del área remató con todo el alma haciendo el ansiado gol.

Dicen que los derbis no son aptos para cardiacos. Robie Van Persie se encargó de agrandar la leyenda con un gol de falta que nada tuvo que envidiar a Cristiano ni a Messi. Y así acabo la historia de un Sir Alex Ferguson que le ganó la partida a un Roberto Mancini que se ve, ahora sí, mas fuera que dentro de un banquillo que lleva meses ardiéndole. Si el Manchester City tenía que perder su impecable racha de imbatibilidad, no podía haber sido en un partido con mas emoción y futbol que éste.

Artículos relacionados