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Primera División

  • 26 de enero de 2013
  • • 14:00
  • • Estadio Ciudad de Valencia, Valencia
  • Árbitro: Alfonso Alvarez Izquierdo
  • • Espectadores: 14121
2
F
1

El Levante consigue una victoria que vale oro

El Levante consigue una victoria que vale oro

Getty

El equipo granota, que jugó con Diop lesionado los últimos minutos, encontro en un gol en propia puerta de Rukavina una victoria que penalizó el esfuerzo de los de Djukic

De Levante y Valladolid se conocían sus virtudes. Se sabía que son dos conjuntos identificables a la perfección, uno apoyado en la escuela del contragolpe como estilo de vida, y otro fundamentado en el toque y la posesión. Hoy, durante muchos minutos, demostraron que son capaces de mudar de piel sin perder un ápice de efectividad. Se vio obligado el Levante a caminar cuesta arriba ante un conjunto bien plantado y lo asumió con la personalidad de un equipo con mayúsculas. Apoyado en su credo, asistido al final por la suerte con el gol en propia puerta de Rukavina.

Concebido para replegarse y salir, pronto se tornó en sinuoso el paisaje idílico en el que generalmente se mueve bien el conjunto de Juan Ignacio Martínez. No habían salido mal los locales, pero las curvas llegaron sin avisar. A la salida de un corner, un despeje defectuoso de Ballesteros, que la alejó mansa al balcón del área, fue el preludio de una volea majestuosa de Baraja. Una ejecución perfecta con una trayectoria de dentro afuera que se coló sin paliativos.

No se habían tenido muchas noticias hasta el momento del Valladolid, ahogado en la salida por la presión marcial del Levante, que trasladó sus operaciones, con y sin balón, a la zona de tres cuartos de campo contrario. Ciertamente, la baja de Víctor Pérez penaliza sobremanera la salida limpia para el equipo de Djukic. Fue capital el despliegue de Diop, arrastrando la presión adelantada y con fuerza para descolgarse en ataque. Suyo fue el primer aviso serio de los granotas, con un disparo desde la frontal que desvió Dani.

Fue progresivo el crecimiento del Levante durante toda la primera mitad. Empujado por Diop e Iborra, afilado por Martins, endulzado por Barkero. Jugando con total libertad, fue dinámica la aportación del vasco, que trenzó todas las jugadas de su equipo en los metros que cuentan. Pocas zurdas de tanta calidad hay en la liga. Casi ninguna a balón parado. Por esa vía llegó el empate del Levante, tras una bella factura de tiro libre que se coló pegada al poste.

La segunda parte, adquirió un cariz anestésico. El Valladolid, menos ambicioso que de costumbre, asumió con sus actos como bueno el empate. Se limitaron los riesgos y se economizaron las salidas. Fue un ejercicio de oficio. Incluso en sus momentos de mayor letargo, pudo ganar el equipo pucelano gracias a una gran jugada de Rukavina, que asistió desde línea de fondo para Larsson, quien desde el punto de penalti acertó un disparo con marchamo de gol pero que se parapeto contra el cuerpo de un compañero.

Esa jugada alteró el final que se anunciaba desde la reanudación del encuentro. Había controlado el partido el Levante y casi siempre había vivido en campo contrario. Los últimos minutos, y a raíz del remate de Larsson, sí que mostraron las caras más reconocibles de ambos equipos. Puede que disuadido por esa ocasión, pero la realidad es que el equipo de JIM se replegó, descolgó a Martins y se ciñó a su ADN. Buscar un zarpazo a la contra. Lo encontró una vez más. Un premio a la fe de un equipo que jugaba de facto con diez, tras la lesión de Diop. Tuvo la complicidad de la fortuna en el desvío de Rukavina que se coló en su portería. Un castigo elevado para el Valladolid pero que premió la gallardía del Levante, y sobre todo de Diop, que terminó desfallecido, incapaz de sostenerse tras el pitido final.

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