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Serie A

  • 1 de diciembre de 2012
  • • 16:45
  • • Juventus Stadium, Torino
  • Árbitro: G. Rocchi
  • • Espectadores: 40042
3
F
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Giovinco y Marchisio deciden el derbi

Giovinco y Marchisio deciden el derbi

Getty Images

Los ‘granata’ aguantaron hasta el descanso con diez jugadores por la expulsión de Glik, pero los dos jugadores de Turín sentenciaron otra victoria del líder. Pirlo erró un penalti

Desde que acabó el derbi, la opinión pública sólo se ha centrado en la jugada polémica que ha marcado el devenir del encuentro. Pero más allá de la expulsión, justa según la mayoría y ‘naranja’ según el resto, el choque por el dominio de la Mole Antonelliana ha sido Juventino casi de principio a fin.

Era de esperar, por supuesto. La Juventus tiene un equipo sensiblemente superior en calidad y capacidad que el Torino y estaba destinado a tener el balón, a dominarlo con autoridad. Como suele pasar en el campionato italiano, nadie le discute eso a la Juve y aunque fuera un derbi, el Toro tampoco estaba en condiciones de hacerlo. Y todo ello a pesar de que Conte decidió cambiar su ya típico 3-5-2 (o 3-3-4, como se quiera ver) y regresó a la defensa de cuatro, dejando a Chiellini en el banquillo todavía.

Conte apostó por Giaccherini como extremo diestro para abrir el campo y acompañar los desplazamientos ofensivos de Lichtsteiner por esa misma banda. Pero el rendimiento del pequeño centrocampista fue nulo durante los 45 minutos que estuvo sobre el campo. Cada balón que le llegaba suponía una pérdida peligrosa, sobre todo teniendo en cuenta el equipo que dispuso Ventura, muy focalizado hacia el contragolpe. De hecho, Meggiorini estuvo muy cerca de adelantar al Torino, pero su disparo se desvió por milímetros de la portería de Buffon.

Aun así, Giaccherini protagonizó la jugada del encuentro. Recibió un balón en mediocampo, algo dividido, lo que incitó a salir a Glik con toda la intención para robárselo, pero llegó tarde y aunque tocó pelota, arrastró la pierna del jugador bianconero y Rocchi no lo dudó y le mostró la roja. El Toro iba a tener que luchar contra el mejor equipo de Italia con diez. Además, unos minutos después, Basha cometió un claro penalti que podía haber matado el encuentro, pero Pirlo lanzó el balón a la grada.

Los granata tuvieron el gran mérito de llegar al descanso con igualdad a nada en el marcador, pero su sensación y la de todo el Juventus Stadium era que tarde o temprano tendría que caer el primer gol juventino, el que abriera la lata. Y curiosamente fueron los dos jugadores turineses del equipo, Marchisio y Giovinco fabricaron la ventaja. Primero Giovinco metió un centro perfecto a la cabeza de su compañero, que no falló, y diez minutos después fusiló a Gillet con un derechazo raso pegado a la base del poste, ahí donde le duele a los porteros.

Con el partido absolutamente sentenciado, la Juventus se dedicó a contemporizar, a hacer pasar el tiempo y esperar que pasaran los minutos, tratando si fuese posible de aumentar la ventaja. Y fue de nuevo Claudio Marchisio, el mejor de los suyos sobre el verde, el que materializó el 3-0 definitivo. Como era de esperar, el derbi tuvo un marcado color bianconero.

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