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Primera División

  • 18 de noviembre de 2012
  • • 17:00
  • • Estadio Brigadier General Estanislao López, Ciudad de Santa Fe, Provincia de Santa Fe
  • Árbitro: G. Delfino
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La barbarie empañó la fiesta de Colón

La barbarie empañó la fiesta de Colón

Disturbios en la tribuna de Unión / Imagen TV

Papelón de Germán Delfino en el clásico santafesino: a pesar de una batalla campal en la tribuna del Tatengue, decidió continuar con el triunfo sabalero hasta el final.

El límite de tolerancia se corrió hasta límites insospechados en el derby santafesino. Mientras Colón derrotaba con total justicia a Unión, los hinchas del Tatengue le dieron rienda suelta a su furia. Enfrentados con la policía, enajenados por razones siempre injustificables, destrozaron el alambrado de su tribuna con el único objetivo de arruinar el triunfo del Sabalero. Germán Delfino, presionado seguramente por un calendario exigente, por los derechos televisivos y por una entidad madre que no logra hacerle frente a la barbarie, confió en garantías insólitas para justificar su irrisoria decisión de terminar un partido que debería haberse suspendido mucho tiempo antes. El show, está vez, continuó hasta el final.

Antes, había sido un partidazo. Intenso, emocionante, vibrante. Después de aguardar ocho minutos a que los dueños del fútbol argentino decidieran bajarse del alambrado y cesar en su intento de entrar a la cancha, los marginados protagonistas construyeron un clásico memorable. Facundo Curuchet empezó a cimentar el triunfo con sus vertiginosas escaladas por la banda derecha. Maximiliano Lugo, humillado por la velocidad y desfachatez de su rival, se fue expulsado a los 22 minutos. Él, en complicidad con Moreno y Fabianesi, enloqueció al fondo Tatengue durante los primeros minutos.

Las jugadas más claras fueron edificadas por el Sabalero. Curuchet aprovechó un blooper de Lugo, antes de que viera la tarjeta roja, para definir con un sutil toque por encima del cuerpo de Martín Perafán que Diego Barisone desvió sobre la línea. Unión resistía y, si bien no lograba adueñarse del trámite del partido, se aproximaba con peligro a un temeroso fondo rival. Pero Colón le asestó un cachetazo fulminante sobre el final cuando el talentoso Lucas Mugni liquidó a Perafán con un zurdazo inatajable. Ojeado por el Milan, el futuro de la última gema santafesina se avecina efímero en el fútbol argentino.

Las ilusiones de una remontada épica se erigieron únicamente sobre los guantes de Martín Perafán. El arquero Tatengue fue el único baluarte a destacar en el derrotado gracias a un rendimiento inmejorable. Pese al inminente descenso de un equipo que todavía no ganó en todo el torneo, Perafán está certificando en Unión las sensaciones que sembró en Defensa y Justicia. Si Unión sostuvo alguna chance de dar vuelta el derby fue únicamente por su portero.

Emanuel Gigliotti liquidó el partido a los 25 minutos de la segunda etapa. Interceptó la pelota en mitad de la cancha y se la llevó rumbo al gol, incluso evitando a los gritos la interferencia de un Curuchet que estaba en off-side. El segundo gol desató la locura de la hinchada de Unión. Delfino hizo gala de su paciencia inalterable y soportó la barbarie. Hizo jugar hasta el final el partido en un escenario bochornoso, con balas de goma como banda de sonido.

Colón ganó el único partido importante que le quedaba en el campeonato. Se quedó con el clásico y hundió más a un equipo que no ganó, tiene cuatro puntos y está último en la tabla de los promedios. Santa Fe se tiñó de rojo y negro, aunque la barbarie empañó una vez más la fiesta.

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