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Primera División

  • 31 de agosto de 2014
  • • 18:15
  • • Estadio Alberto José Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: P. Loustau
3
F
1

El Cata Díaz marcó el 1-1 de cabeza.

Con otra actitud, Boca lo dio vuelta y venció 3-1 a Vélez

El Cata Díaz marcó el 1-1 de cabeza.

Getty

Tras la salida de Bianchi y en el debut de Arruabarrena como DT, el Xeneize mostró una versión completamente distinta y superó con justicia al Fortín.

Otra actitud. Otra dinámica. Otra profundidad. De la apatía indolente del miércoles a un equipo vivo, dispuesto a presionar para no dejar pensar al rival, sediento por demostrar rebeldía, vergüenza deportiva. Nada descollante, pero es elocuente que la salida de Bianchi, más allá de los modos, era necesaria. Realmente se observó a otro Boca. Cuatro días pasaron de la humillante derrota con Estudiantes, dos entrenamientos tuvo Arruabarrena desde que asumió como flamante DT y siete minutos necesitó Boca para dar vuelta un resultado y quedarse con una victoria merecida.
 
Antes Boca no creaba ni concretaba; ahora genera muchas y concreta algunas. El Xeneize fue un equipo corto, diferente al de Bianchi, que lucía partido entre sus líneas. Calleri jugó como único punta y se notó. Aunque las peleó todas entre Domínguez y Cardozo, a Boca le faltó peso ofensivo. Acosta y Carrizo aportaron lo suyo en los extremos y Gago, lejos del mejor Gago pero más activo, intentó tomar la manija en el medio. En el juego le costó, pero fue la voz de mando. 
 
Erbes y Meli armaron un buen tándem en el quite: Pichi bien de mediocampista central y el ex-Colón más suelto, solidario y laborioso para robar y dársela a un compañero. Distinción especial para Colazo, que se proyectó y fue una buena opción en ataque con presencia y probando de media distancia. 
 
El equipo de Arruabarrena fue muy superior a Vélez, pero se fue al entretiempo en desventaja por un golazo tremendo de Correa desde 26 metros. Meli tuvo una que salió apenas desviada y, en la más clara, Cardozo se la sacó en la línea a Calleri tras una pésima salida de Sosa. 
 
La tónica se mantuvo en el ST, con Boca instalado en campo contrario, haciendo el desgaste para no dejarle manejar la pelota a Vélez. Meli tuvo el empate y Cardozo casi la mete en contra. Boca estaba cerca, merecía la igualdad. Y, de tanto ir, llegó: centro de Colazo y el Cata cabeceó solo.
 
No bajó la intensidad el local. Calleri le puso la cabeza a todo lo que le pasó cerca y Sosa volvió a decirle que no. Hasta que el exarquero de Boca cortó a medias uno de los mil centros que llovieron y Meli, que se fue ovacionado, facturó el 2-1. Es la primera vez en todo 2014 que el Xeneize revierte un resultado adverso. 
 
La roja directa a Castellani (juego brusco) a los 5' de haber ingresado le puso un poco más de emoción a los minutos finales. Boca, ya con Chávez y Gigliotti en la cancha, redobló esfuerzos y lo liquidó en una contra letal que ideó el Puma y firmó el ex-Banfield. 
 
En dos entrenamientos no hay mano santa posible, pero el cambió es evidente. Arruabarrena le irá inyectando su impronta. La cabeza es otra. La actitud es otra. Boca es otro. 

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