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Primera División

  • 1 de septiembre de 2013
  • • 16:15
  • • Estadio Alberto José Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: J. Baliño
2
F
1

Ribair Rodríguez apareció antes del minuto de juego para poner el primero.

Otro Boca

Ribair Rodríguez apareció antes del minuto de juego para poner el primero.

Ribair Rodríguez Boca Vélez

La vuelta de Fernando Gago levantó el nivel del equipo y los de Bianchi le ganaron 2-1 a Vélez con goles de Ribair Rodríguez y Nicolás Blandi. Rescaldani había puesto el empate.

La decisión de Carlos Bianchi de incluir a Fernando Gago en la alineación inicial fue fundamental para explicar el triunfo de Boca sobre Vélez. Ya al minuto de juego, el volante central ejecutó con inteligencia un tiro libre desde el sector izquierdo que gracias a Ribair Rodríguez se transformó en el primer grito de la tarde.

Más allá de la participación en la apertura del marcador, la ausencia de Juan Román Riquelme casi ni se sintió gracias a la excelsa calidad de Gago para hacer jugar a sus compañeros. El equipo de Bianchi fue mucho más vertiginoso que en otras presentaciones. El Burrito Martínez estuvo encendido como siempre, pero con un constructor como Gago que no duda y mete el pase entrelíneas siempre que puede, los piques al vacío del exCorinthians fueron más productivos que nunca.

Igualmente, el Xeneize volvió a tener falencias defensivas y por eso Federico Insúa fue astuto y aprovechó el reiterado error de los centrales que quedaban en línea: se conectó con Rescaldani, y el único delantero que puso en cancha Ricardo Gareca definió con precisión ante Orion. Fue a partir del empate que Vélez empezó a crecer y hasta tuvo chances de revertir el marcador. Durante una buena parte del primer tiempo, el partido se tornó muy vertiginoso, quizá un tanto desordenado pero emocionante por las constantes situaciones en ambas orillas de la cancha.

Sin embargo, Boca tiene ese plus que le otorga la calidad de algunos de sus jugadores. Sánchez Miño jugó un partido excepcional y en uno de los tantos desbordes, Martínez quizo controlar pero no pudo y ahí estaba Blandi para cumpir con lo que tanto se le reprochaba al equipo: la falta de gol. Quizás en ese momento el trámite se había emparejado, y por eso el Fortín no pudo levantarse nunca del segundo golpe.

El complemento tendrá para Bianchi un análisis ambigüo, porque puede alegrarse de que su equipo elaboró cuatro jugadas claras de gol, y llegó varias veces más, aunque con menos riesgo. Lo que debe preocupar al entrenador es que ninguna oportunidad se materializó, y teniendo en cuenta que la defensa no pasa por un gran momento, en alguna arremetida el equipo de Gareca podría haber llegado a la igualdad aún con un hombre menos.

Igualmente, la balanza se inclina en favor de los aspectos positivos que tuvo este Boca, que aunque debe mejorar ciertas cosas, mostró una rebeldía que hasta aquí no había aparecido y por eso minimizó a Vélez y puede sentirse en condiciones de pelear el campeonato.



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