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Primera División

  • 30 de marzo de 2014
  • • 18:15
  • • Estadio Alberto José Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: N. Pitana
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El festejo de todo River para un Superclásico histórico.

River se agrandó en La Bombonera y venció 2 a 1 a Boca en el Superclásico

El festejo de todo River para un Superclásico histórico.

Getty

Sobre el final y con gol de Ramiro Funes Mori, el Millonario sacó pecho en la Boca y disfruta de la victoria en el superclásico que encima lo pone como escolta de Colón.

Con garra, sufrimiento y amor propio. Con algo de fútbol y mucho de corazón. Así puede empezar a entenderse la victoria de River sobre Boca en el Superclásico, en La Bombonera como hace diez años que no ocurría. Con el gol de Lanzini y el grito furioso de Funes Mori a cuatro del final. Con la pincelada de Riquelme de tiro libre en el empate parcial. El 2 a 1 es un festejo enorme en sí mismo, que además ubica al club de Núñez como escolta a un punto de Colón.

El duelo que se especulaba en las horas previas, por las propuestas de uno y otro, se dio por escasos minutos. Porque el Millonario apeló a la posesión mientras que el Xeneize jugaba rápido con balones largos, pero de a poco empezó a predominar el juego local en el centro de la cancha, donde cortó el circuito para luego jugar por las bandas, el gran problema de la visita en el primer tiempo.

Emanuel Insúa por izquierda y Juan Manuel Martínez por derecha torturaron a Gabriel Mercado y Ramiro Funes Mori: el zurdo participó en cada jugada de ataque y, apoyado por Sánchez Miño, lanzó el centro cabeceado por el Burrito que obligó al vuelo de Barovero, en la más clara de la primera parte. Por su parte, Riquelme buscó transformarse en el eje y ganaba en el duelo ante Ledesma, pero necesitó volcarse a la derecha para desnivelar.

Del otro lado, se notaba la soledad de Teo Gutiérrez y Fernando Cavenaghi, poco acompañados por los volantes externos. Y cuando llegó Mercado al fondo por derecha, en su única proyección exitosa, el colombiano cabeceó alto. Orion fue un espectador de lujo y sus únicas intervenciones fueron para quedarse con pases demasiado largos. El 0 a 0 de la etapa inicial tenía justicia, ya que más allá que Boca fue algo más, no superó ampliamente a River.

La segunda mitad arrancó al menos con mayor vértigo: en dos minutos, Erbes pateó sin fuerza desde el punto del penal y Barovero llegó a taparla, mientras que Teo Gutiérrez desperdició un contragolpe al patear cruzado y afuera. De a poco el Millonario empezaba a encontrar espacios y así llegó el gol cuando Teo se volcó a la derecha, habilitó a Manuel Lanzini que la paró en velocidad y definió cruzado para el festejo de la Banda.

Con la ventaja conseguida, Boca parecía desesperarse, salvo por una sola persona: Juan Román Riquelme. El 10, con su guante en el botín derecho, colgó del ángulo un tiro libre desde 25 metros y el gol del 1 a 1 se transformará en una leyenda. A partir de ahí era todo del local, que metía en su arco al Millonario, hasta el minuto 86: un corner discutido en su origen, centro desde la izquierda y Ramiro Funes Mori que anticipa a Orion en el centro del área, la peina y desata la locura de la Banda.

Los minutos finales tuvieron el lógico componente de tensión pero River no sufrió, porque el 2 a 1 fue un golpe del que Boca jamás pudo recuperarse. Festejo para Ramón Díaz y un equipo que no desaprovechó sus chances, pegó sobre el final y terminó con 10 años de sequía en La Bombonera.

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