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Primera División

  • 16 de febrero de 2014
  • • 21:30
  • • Estadio Alberto Jacinto Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: G. Delfino
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Sánchez Miño fue de lo poco rescatable en un equipo para olvidar

Boca volvió a jugar pésimo y perdió 3 a 2 como local ante Belgrano

Sánchez Miño fue de lo poco rescatable en un equipo para olvidar

Telam

La Bombonera vacía fue una representación del partido del Xeneize, escaso de ideas ante el Pirata que se aprovechó de cada error y se vuelve a Córdoba con los tres puntos.

La Bombonera estuvo a tono con el partido de Boca: sin público en las tribunas, sin fútbol en la cancha. Otra mala actuación del equipo azul y oro significa derrota en casa y verdadera preocupación porque sólo una cosa salió bien en toda la noche. Y Belgrano, conjunto utilitario si los hay, se lleva los tres puntos a Córdoba por el 3 a 2 que se justifica por saber aprovechar los espantos de su rival.

La primera jugada del Xeneize servía para silenciar críticas en torno al "trabajo en la semana". Tiro libre en zona de ataque, Sánchez Miño que se la baja a Forlín y el defensor pone la cabeza por arriba de Heredia para abrir el marcador. El pizarrón funcionó a la perfección y la ventaja llegaba rápido para el grito de los jugadores y el banco de suplentes local. Sería la única maniobra puntual positiva en los ochenta y tantos minutos restantes.

Entre los 15 minutos y la media hora del partido se pudo ver algo medianamente claro del equipo de Bianchi, para atacar por las bandas sobre todo con Sánchez Miño. Y cuando perdía la pelota, se reagrupaba rápido para impedir que el Pirata sea preciso, al punto tal que la mayor preocupación llegó por un mal movimiento de Orion al cortar un centro.

Sin embargo, el arranque de la segunda parte fue lo que nadie en Boca preveía y el principio de la tormenta: pelotazo a la espalda de la defensa mal parada y Rigoni por atrás de Forlín para romperle el arco de un zurdazo al 1 Xeneize. El gol dejó en shock al Xeneize, al que le costó reacomodarse y tuvo en su lateral izquierdo a su gran problema, Nahuel Zárate. El juvenil, impreciso con la pelota, redondeó otra noche negra con el penal sobre Pereyra que Lollo transformó en gol con un violento remate.

El ingreso de Acosta aportó la cuota de desenfado que necesitaba el equipo de Bianchi y en su primer movimiento sacó un buen remate que Heredia logró despejar. Pero quedó envuelto en el manojo de nervios que era el resto del equipo y se diluyó. La sentencia llegaría con la gran jugada de Márquez, cuyo remate fue tapado por Orion pero en el rebote, el Picante Pereyra definió para el 3-1.

El tanto sobre el final de Acosta sería un premio personal pero tarde en el encuentro. Boca perdió bien por volver a jugar mal. Por repetir los errores del peor pasado, por no tener claridad, por una defensa endeble y lenta, por una lista de jugadores que sobresalieron de forma negativa: Zárate, Díaz, Martínez, u otros que directamente casi no fueron mencionados como Grana, Ledesma o Gigliotti. Boca perdió ante un rival que hace lo justo y necesario para ganar, sobre todo aprovechar los errores. Y tuvo errores de sobra para aprovechar.

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