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Primera División

  • 24 de agosto de 2014
  • • 18:15
  • • Estadio Alberto José Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: C. Maglio
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El tiro libre de Gómez ya salió y, tras el desvío, se convertirá en el 1-0 de Rafaela.

Boca cayó 3-0 con Rafaela en la Bombonera y se retiró envuelto en silbidos

El tiro libre de Gómez ya salió y, tras el desvío, se convertirá en el 1-0 de Rafaela.

Getty

El equipo de Bianchi cometió gruesos errores en defensa y quedó de rodillas en su propia casa. Gómez, González y Fernández, los goles del histórico triunfo.

El triunfo contra Belgrano fue un oasis en el desierto. Fue 1-0 pero pudo haber sido 0-1 si Mansanelli no fallaba. Hoy, con menos suerte que en Córdoba, Boca desnudó sus miserias más hondas y Rafaela lo dejó de rodillas en su propia casa. El equipo de Bianchi perdió 3-0, sigue desangrándose y no hay señales alentadoras en el futuro cercano.

No empezó mal Boca. Antes de los 5’, tuvo su primer acercamiento al arco del bueno de Conde. Teniendo en cuenta el bajo promedio de chances que genera el equipo de Bianchi por partido, era importante llegar. Se proyectó Zárate por izquierda, metió un centro a buscapié y Calleri no pudo conectarla con dirección. Clarita para Boca.

Castellani, quien ingresó por la lesión de Gago, intentó tomar la manija en posición de enganche y se juntó con Zárate y Carrizo. Aunque a veces parece atolondrado, al igual que el domingo pasado contra Belgrano, el ex–Rosario Central fue el más movedizo y punzante de un Boca que, al no encontrar la forma de abrir el marcador, hasta se animó con un remate de media distancia de Grana. Sí, de Grana. Y sí, desviado, claro.

Merecía algo más que el empate Boca. Sin profundidad ni volumen, pero con actitud y vocación, el local era superior a la Crema. El gol debía llegar por decantación, siempre y cuando el Cata Díaz no siga demostrándole a Bianchi que debe dejarle su lugar a Mariano Echeverría regalando un tiro libre por una mano innecesaria en la puerta del área. Y siempre y cuando el disparo de Mauricio Gómez no rebote en la barrera y se le filtre a un Orion abatido por el cambio de trayectoria. A Boca todo le cuesta y encima no liga.

Con Gigliotti apático y desaparecido –el gol agónico contra Belgrano le dio algo de crédito, pero hoy salió silbado-, Calleri era la mejor alternativa para los centros de Zárate y Carrizo. Conde volvió a tapárselo al ex–All Boys, inteligente para desmarcarse y ganar arriba.

Boca, por momentos, jugó relativamente bien. El déficit estaba principalmente en el tándem Fuenzalida-Grana, sobre la franja derecha, una zona fértil para los errores infantiles, los nervios y los tibios avances de Rafaela. 

Sin querer queriendo, el equipo de Sensini se replegó y Boca se expuso en busca del empate. Tanto se expuso que quedó desarmado en el fondo y, de contra, Depetris habilitó a Federico González para el 2-0. Desconcepto total en defensa para dejar solo a Grana marcando hombre a hombre. Ay, Boca… 

Con Chávez y Acosta –afuera Gigliotti y Fuenzalida-, el Xeneize se revitalizó, pero Rafaela supo capitalizar la desesperación y la impaciencia del público local y le dio el golpe de nocaut. Nuevamente una defensa endeble y derrumbada le facilitó el trabajo a los santafesinos y fue Pol Fernández –surgido en la Ribera- quien la empujó al 3-0. 

Sólo la vergüenza deportiva de Chávez, Castellani, Calleri y Acosta sirvió para que Conde ratificara su seguridad en el arco y blindara el cero. No era la tarde-noche de Boca. Jugando así, tampoco lo será el miércoles, ni el domingo, ni en la Copa Sudamericana. El barco está a la deriva. Bianchi tiene el timón, pero no el control.

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