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Primera División

  • 18 de agosto de 2013
  • • 18:10
  • • Estadio Alberto José Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: G. Delfino
2
F
1

Emanuel Insúa celebra, todo el estadio también. Boca derrotó a Rafaela con un gol del lateral izquierdo.

Boca se reencontró con el triunfo

Emanuel Insúa celebra, todo el estadio también. Boca derrotó a Rafaela con un gol del lateral izquierdo.

Insua Boca Atletico Rafaela

El equipo de Carlos Bianchi derrotó a Atlético Rafaela por 2-1 con goles de Riquelme e Insúa, y sumó su segunda victoria para ser líder junto a Gimnasia, Argentinos y San Lorenzo.

Boca derrotó a Atlético Rafaela por 2-1 con goles de Juan Román Riquelme y Emanuel Insúa, luego de que Lucas Albertengo pusiera el empate transitorio, y consiguió así su segunda victoria en el Torneo Inicial que lo deja con seis puntos, en lo más alto de la tabla junto a Argentinos, Gimnasia de La Plata y San Lorenzo. El conjunto dirigido por Carlos Bianchi mostró su mejor cara y mejoró notoriamente en varios aspectos, pero la falta de ambición ofensiva de un tibio conjunto santafesino no permite hacer un análisis determinante.

El partido fue mediocre durante los primeros 45 minutos. Boca y Rafaela salieron a la cancha con poco más que buenas intenciones y eso se notó en el juego. El fútbol, entonces, pasó sólo por los pies de Riquelme y la movilidad de Sánchez Miño. Rafaela pudo ponerse en ventaja pero no supo aprovechar la desatención defensiva de Boca, con un cabezazo manso que Orion controló sin problemas.

Pero una jugada impensada cambió la historia: Conde, el arquero de Rafaela, quiso salir jugando por abajo y buscó a Bastía, que presionado y de espaldas a la cancha, se la devolvió al arquero con tanta impericia que Conde tuvo que sacarla con la mano. Tiro libre indirecto en la puerta del área chica.

La responsabilidad la tomó Román, y no perdonó. Tras el toque de Sánchez Miño, ubicando la pelota en un ángulo con un guante, Riquelme rompió el cero. La diferencia mínima tenía cierta lógica. Pero diez minutos más tarde, la defensa de Boca no salió con marca después de un rechazo en una pelota parada, y en la réplica Albertengo apareció solo para frenar un centro de Depetris, y con un zurdazo cruzado superó toda resistencia para ponerle fecha y hora al empate.

Pero la historia cambió con un cambio. En la segunda mitad, Bianchi mandó a llamar a Cristian Erbes, sacó a Ribair y lo pasó a Ledesma de cinco. El juego, de a poco, volvió a fluir. El DT más tarde explicaría que buscaba jugadores "más livianos". Y de esa liviandad devino el triunfo que empezó a tejer Boca.

A partir de ahí mejoraron todos en el local, el Burrito Martínez se hizo protagonista y no le costó nada la actuación. Ledesma pidió la pelota y Riquelme los hizo jugar. Y con una jugada magnífica se puso otra vez en ventaja. El Burrito se sacó a dos de encima escabulléndose con la pelota, lo buscó a Román y se metió en el área. Román penetró dos líneas con un pase que Blandi rebotó para habilitar otra vez a Martínez, y éste le cedió el gol a Insúa.

Boca merecía estar arriba. Ya lo había intentado pero el palo se lo había negado al propio Martínez. Y encima, Rafaela le hizo las cosas fáciles, porque con un 4-4-2 inerte tuvo un flojísimo partido. No propuso, no supo cómo, y casi nunca atacó. Cero. Tanto es así, que es difícil hacer un análisis real de la defensa de Boca, que pareciera haber estado más firme pero con algunas filtraciones imperdonables (no fue un buen partido de Guillermo Burdisso).

Poco importa, de todos modos. Boca ganó, merecidamente, y casi sin darse cuenta está en la punta del torneo, con Gimnasia, Argentinos y San Lorenzo. Puede celebrar. Debe hacerlo.


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