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Primera División

  • 17 de agosto de 2014
  • • 21:30
  • • Estadio Julio César Villagra, Ciudad de Córdoba, Provincia de Córdoba
  • Árbitro: D. Ceballos
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Carrizo sacó el derechazo que se estrelló en el travesaño. El ex-Central fue el mejorcito de Boca.

Boca volvió a jugar mal, pero venció a Belgrano agónicamente

Carrizo sacó el derechazo que se estrelló en el travesaño. El ex-Central fue el mejorcito de Boca.

Télam

El equipo de Bianchi encontró la victoria en el final gracias a un cabezazo de Gigliotti tras un buen centro de Carrizo, el mejor del xeneize. ¿Merecido? Tan sólo algo de paz...

Boca sigue deambulando en la intrascendencia. Puede ganar, empatar o perder cada partido que juega porque ni siquiera es regular en sus espasmódicos vaivenes. Boca es un cúmulo de voluntades dispersas, un rejunte de fastidios. Cayó con Huracán por la Copa Argentina, Newell's lo cacheteó en la Bombonera y hoy Belgrano volvió a recordarle su severa desorientación. Ganó, sí, porque Carrizo -la figura- se la puso en la cabeza a Gigliotti y el Puma la peinó lejos de Olave. Pero pudo haber perdido si Orion no le tapaba el gol un minuto antes a Mansanelli. ¿Qué ganó además de tres puntos? Unos días de paz para trabajar en la semana. No mucho más.  

La columna vertebral de Boca se cimienta exclusivamente en Orion. El Cata Díaz está fuera de forma, falla en los cierres y no lee bien los anticipos, Gago sigue con el pie descalibrado y Gigliotti se salvó del bochazo en la última.

Sin juego asociado, sin vuelo, sin sorpresa, sin profundidad, la jugada preparada entre Gago, Carrizo y el Burrito Martínez pudo haber sido una buena opción, pero no progresó. Belgrano, siempre precavido, al menos lo intentó. El pase del Picante Pereyra le comió la espalda al Cata Díaz y Bengtson eligió simular una falta en vez de eludir a Orion. No hubo penal. Mal el hondureño desaprovechando una clarísima.

Pero como la defensa de Boca es tan generosa, le brindó otra chance a Bengtson... que volvió a desperdiciarla. Cata Díaz sigue haciendo méritos para que Echeverría deje de jugar en Reserva, Forlín perdió en el cuerpo a cuerpo con el moreno y solamente no fue gol porque Bengtson se atolondró. 

Mientras, Zelarrayán desequilibraba en cada intervención, el Picante demostraba oficio y pragmatismo (buena estirada de Orion) y Bengtson, aun con sus limitaciones, era una amenaza permanente por todo el frente de ataque. 

Boca, fracturado e inconexo, se encomendó al pelotazo y las individualidades. Los únicos optimistas que aportaron algo de vértigo y peligro en el área de Olave fueron Carrizo y Martínez en el primer tiempo y Castellani en el segundo. El ex-Central se las ingenió para reventar el travesaño con un buen derechazo y le dio el pase gol a Gigliotti; el ex-Vélez, a cuentagotas, llegó al fondo siempre que pudo y buscó asistir sin éxito. Está lejos del nivel que lo trajo a Boca, pero comienza a mostrar algo de rebeldía. 

La contractura muscular que forzó la salida de Gago terminó siendo refrescante para Boca. Con ganas de mostrarse, Castellani, ex-Godoy Cruz, probó de media distancia y encontró bien ubicado a Olave. ¿Y Calleri? ¿Y Fuenzalida? Poquito de ambos en poquito tiempo para lucirse.

El partido perdió intensidad en el complemento y tuvo su minuto fatal en la agonía. Farré le puso una bola bárbara a Mansanelli, pero Orion se hizo inmenso y, como dijo Gigliotti al final, hizo posible la victoria xeneize, que sumó de a tres pero sigue en deuda.

 

 

 

 

 

 

 

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