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Copa Mundial

  • 15 de junio de 2014
  • • 19:00
  • • Estadio Jornalista Mário Filho (Maracanã), Rio de Janeiro, Rio de Janeiro
  • Árbitro: J. Aguilar
  • • Espectadores: 74738
2
F
1

Garay y Agüero festejan el gol en contra de Kolasinac a los 3' del primer tiempo.

Argentina dejó dudas, pero venció a Bosnia en su debut en Brasil

Garay y Agüero festejan el gol en contra de Kolasinac a los 3' del primer tiempo.

Getty

El rendimiento de la Selección estuvo lejos de ser el ideal frente a un rival que, de haber estado más fino, pudo haber lastimado. El sábado, en Belo Horizonte, contra Irán.

Pasó el debut. Pasó y punto. Y punto seguido: hay cinco días para recuperar energías y trabajar mucho. Con todo a favor, Argentina apenas derrotó 2-1 a Bosnia y lidera el Grupo F del Mundial de Brasil. El planteo conservador elegido por Sabella para los primeros 45 no dio réditos y quedó en evidencia. ¿Por qué ganó Argentina? Porque el DT reaccionó a tiempo con los cambios, porque Romero tapó pelotas clave en el PT y porque Messi se iluminó en el momento justo. Punto.   

No hubo tiempo para nervios ni impaciencia. No hubo tiempo para criticar a la línea de cinco de Sabella ni para fastidiarse con el cerrojo de Bosnia. En apenas 3 minutos se abrió la historia. Argentina manejó  la pelota en ese breve lapso intentando acercarse a Begovic y el Kun generó que Mujdza lo bajara en la periferia del área. Ejecutó Messi, la peinó Rojo (por eso es titular y para eso lo llevó) y Kolasinac, en un movimiento involuntario, perdió el rastro de la pelota y la metió adentro con las rodillas.     

La Selección propuso un trámite intenso, con la última línea bien lejos de Romero, estacionada casi en el círculo central, con Messi recostado sobre la derecha y encarando hacia adentro con su sello, con Mascherano como eje y con el Kun moviéndose por todo el frente de ataque. Sin embargo, la Pulga agarraba la pelota demasiado retrasado como para gravitar, al tiempo que Maxi Rodríguez y Di María no se asociaban y divagaban con intrascendencia. Se notaba la ausencia de Gago o, mejor dicho, se notaba la necesidad de un interlocutor válido para Messi. El equipo sufrió el esquema del entrenador.  

Bosnia, como era de esperar, raspó y buscó anticipar para romper el intento de circuito argentino. Así, con Misimovic de manija y Dzeko como faro en ataque, los de Susic emparejaron el juego y lograron tener dos pelotas paradas cerca de Romero gracias a innecesarias infracciones de Mascherano sobre el volante del Bayer Leverkusen y de Rojo sobre Kolasinac. No fue mérito de Bosnia; Argentina jugó mal: en vez de aprovechar la gentileza del gol en contra y levantar vuelo, no supo crecer en lo colectivo a partir de la posesión. Que se entienda: la única otra chance en el PT fue un remate de Mascherano bien rechazado por Begovic. El mejor argentino en esa etapa fue Ro-me-ro, que le tapó un buen cabezazo al piso a Lulic. No sorprendió Bosnia, sorprendió la anemia ofensiva de la Selección.

Sabella tomó nota y volvió a las bases metiendo a Gago e Higuaín, que habían estado en duda por su delicado estado físico. Del 5-3-2 de hoy al 4-3-3 de siempre.  No la pasó bien Argentina en el primer cuarto de hora del complemento. Si Bosnia no se hubiera nublado en los metros decisivos, el desenlace pudo haber sido diferente. Pero Messi tuvo otros planes e hizo uno de esos slalom de derecha a izquierda que casi siempre terminan en puño apretado.

El descuento de Ibisevic por entre las piernas de Romero tornó un padecimiento los últimos ocho minutos. Argentina terminó con la lengua afuera, con la tranquilidad de haber conseguido los tres puntos y la sensación de que tendrá que mejorar mucho si quiere mantener altas sus ambiciones. 

 

 

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