Gago se volvió a romper: ¿se retira?

"Pensé en dejar el fútbol", dijo, cuando se lesionó la última vez. Ahora, tendrá para seis meses de nuevo. ¿Tendrá ganas de volver a intentar?
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"¡Vendá, dale, dejame jugar!". El grito de Fernando Gago a los médicos, tirado en un costado del campo de juego, es casi desgarrador. Es un pedido que nace desde el deseo y no desde la lógica. De la pasión de alguien que no responde a la razón porque sabe que, otra vez, algo en su pierna no está bien. Es un grito que busca funcionar como negación a la realidad.

Solo él puede saber qué se le cruzó por la cabeza en el momento en el que giró para darle el pase a Lionel Messi y que decantó en la ruptura del ligamento cruzado anterior y del lateral derecho de su rodilla izquierda. El antecendete de cuando se rompió el tendón de Aquiles, eso sí, no es para nada positivo.

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"Fue mi peor momento como profesional, a nivel de dejar todo. No llegué a tomar la decisión porque hubiese largado en ese mismo momento, pero estuvo pensada. Muy pensada". La declaración tiene menos de un mes. Se la dijo al suplemento Enganche de Página/12, a principios de septiembre. Nadie hubiese imaginado que podía ser premonitorio. Que esa frase, que tenía como objetivo la superación ante la adversidad, podría tomar un sentido diametralmente opuesto.

Los seis meses de recuperación son un mazazo, primero, para él, como persona y como jugador, porque luchó como nadie para volver y para volver a ser; y, segundo, para Boca, que lo necesita como el aire. Su decisión, seguramente, sea comunicada en las próximas horas, ya sea continuar o colgar los botines. Sea cual sea, será entendible. A sus 31 años, Pintita todavía tiene mucho para darle al fútbol, pero solo si él así lo pretende.