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El delantero colombiano del América vivió su primer clásico nacional y anotó el gol que cerró la victoria y el pase a liguilla

Fue el segundo anotador de la noche, el encargado de cerrar la cuenta de goles frente a Chivas; sin embargo, para Luis Gabriel Rey no es especialmente trascendente marcarle al Rebaño Sagrado, lo que más le interesa es filtrar las redes sea cual sea el rival y que el América sume unidades.
 
"Yo lo tomo (el anotarle a Chivas) de otra manera; yo quiero marcar siempre goles y qué bueno que se dio en este partido", mencionó el colombiano, quien ya ha marcado en tres ocasiones portando la casca de las Águilas.
 
Y al ser su primer Clásico nacional en tantos años de carrera en México, Rey no ocultó lo que sintió siendo parte de la edición 251 de la rivalidad más grande del país.
 
"Uno se va dando cuenta después lo que significa este partido, pero sí se siente por la gente, por el ambiente. Se sintió porque el estadio estaba lleno, había mucha gente apoyando", platicó el delantero, sin dejar pasar la oportunidad de destacar que él y sus compañeros ya están en la Fiesta Grande de la Liga Bancomer MX.
 
"Lo más importante era buscar el pase a Liguilla. Ojalá la vida nos permita seguir jugando este tipo de partidos", dijo e hizo hincapié en que aún falta una mejor versión del América por ver.
 
"Hay que seguir mejorando porque este equipo puede dar más. Es un gran grupo y son grandes seres humanos. Vamos a mejorar en diversos aspectos. Queremos ser equipo más fuerte", finalizó.

Liquidaron al eterno rival

Tres minutos le bastaron al América para empujar a la lona a Chivas. El conjunto azulcrema no jugó su mejor Clásico, incluso el Rebaño Sagrado había tenido llegadas más peligrosas, pero dicen que 'más sabe el diablo por viejo, que por diablo'. No, no hubo milagro para los de la Perla Tapatía, por encima les pasó la aplanadora azulcrema.

Raúl Jiménez y Luis Gabriel Rey fueron los encargados de darle la victoria a Las Águilas en la edición 251 del encuentro.

Los dos equipos saltaron a la cancha decididos, con sed de victoria, con ganas de filtrar las redes pronto. Los rojiblancos llegaban al último sector del terreno de juego, pero al final, les era imposible generar mayor peligro.

Por su parte, los de casa intentaban sorprender por las bandas. Luis Mendoza aprovechaba su velocidad para ganarle a los defensas rivales, centrar la redonda y cedérsela a Rubens Sambueza, quien no se quería quedar con las ganas de meter otro golazo como lo hizo en la fecha 10 y 11, pero esta vez, pese a que prendía el esférico de tres dedos, no corrió con la misma suerte.

Ésta le duró muy poco a los comandados de Juan Carlos Ortega, quienes pese a plantarse bien dentro de la cancha y fenar el ataque de los locales, sufrían para generar peligro en el arco que resguardana Moisés Muñoz. Líneas bien definidas, zagueros sin titubear como los del actual monarca de la Liga, pero la contundencia no jugaba a favor de los visitantes, quienes tuvieron su jugada más peligrosa cuando Carlos Fierro hizo una media tijera, pero sin el éxito esperado.

La intensidad subía, los ánimos se calentaba y las faltas eran constantes, pero a Ricardo Arellano le temblaba la mano para marcarlas. Una vez más, Miguel Herrera se quejaba del silbante, pedía que se castigara a los oponentes por las fuertes entradas. Fue Aldo de Nigris el primero en recibir un cartón por darle un manotazo a Paul Aguilar, quien tenía desesperados a los rivales, pues era amo y señor de la banda derecha.

Le siguió Néstor Vidrio, pues propinó uha fuerte entrada sobre Miguel Layún, quien a velocidad terminaba por vencerlo, pero el del chiverío prefirió derribarlo para evitar que generara peligro. Aunque en un tiro libre, América puso a temblar al oponente tras el disparo de Juan Carlos Medina directo al ángulo y que gracias a una estirada de Luis Ernesto Michel no terminó dentro de la portería


El primer tiempo se fue como agua, incluso el ambiente en las tribunas era sereno, peeo lo mejor estaba por venir en la parte complementaria.

Los azulcremas salieron a dominar el encuentro, a demostrar que quieren apoderarse de la Liga, a ganar su segundo Clásico del torneo.

Sambueza le tomó la medida a los rivales: jugaba por las bandas, enviaba centros, pero no encontraba quien lo acompañara; sin embargo, al 69' llegó por izquierda una vez, mandó el esférico y éste fue encontrado por Raúl Jiménez, quien no tuvo que hacer algo que no fuera empujar el esférico y mandarlo al fondo de las redes.

Entonces, el festín comenzó. Apenas tres minutos después, ya con la confianza a tope, los de casa se volcaron al ataque y aprovechando una mala salida de Luis Ernesto Michel, entró Luis Gabriel trompicando, con los pies enredados porque su caída era inminente, pero eso no lo detuvo y conectó con el balón para marcar el segundo de Las Águilas, de la noche.

El estadio Azteca estalló, la afición no dejaba de corear el: "¡Olé, olé, olé, campeón!", mientras que en la cancha, el Rebaño se desmoronó tal y como lo ha hecho en el certamen en el que se han quedado resagados con ocho unidades.

Mientras tanto, el actual monarca de México sigue embalado, volando alto, tan alto que una vez más, dormirá siendo el líder de la tabla general, ayora con 31 puntos a favor y con 26 tantos anotados en apenas 12 encuentros.