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Moisés Muñoz, a 14 años de su debut

Moisés Muñoz, a 14 años de su debut

Liliana Lagunas

El guardameta de las Águilas del América desglosa su camino en la Liga Bancomer MX para Goal, recordando los últimos 14 años en exclusiva.

Hay fechas que no se olvidan, momentos que quedan atesorados en la mente. El domingo 19 de septiembre de 1999 ha quedado inmortalizado en los recuerdos de Moisés Muñoz, pues fue ese día cuando jugó su primer partido en el Máximo Circuito. Hoy celebra 14 años de carrera y aunque su vida no ha sido color de rosa, ha sabido reponerse de las circunstancias que se le han presentado en todo momento.

Debutó a los 19 años, pero desde pequeño tenía en mente lo que quería ser cuando fuera mayor: futbolista. Ser guardameta no pasaba por su cabeza; sin embargo, la vida lo fue llevando a resguardar la portería. Sus ídolos eran tres, pero siguió el paso de dos.

“De chiquito no tenía la idea de ser portero. En ese momento idolatraba mucho a Hugo Sánchez por lo que estaba logrando en España y en la Selección Mexicana; yo quería ser como él. Una vez que crecí, que estaba encaminándome hacia la portería, uno de mis ídolos era Jorge Campos. Su espectacular forma de jugar revolucionó la forma de portero; él fue una referencia para mí junto con (René) Higuita”, platica el cancerbero en entrevista con Goal y aprovecha para mencionar que se siente afortunado por trabajar en lo que tanto ama.

“Ser portero es lo que más me gusta, porque aparte de disfrutar el juego, es mi trabajo; no lo veo como una obligación, simplemente lo veo como una gran oportunidad en poder trabajar en lo que me gusta”, menciona.

Muñoz está consciente de que resguardar las redes no es una tarea sencilla; sin embargo, él asume la responsabilidad, pues afirma que “me gusta ser un líder y creo que es una particularidad de la posición” y entonces, sale su lado travieso, confesando: “me gusta también frustrar las alegrías de los demás”.

Comenzó jugando en la liga Municipal de Morelia; se desvivía por entrenar y disfrutaba hacer deporte. Estas cualidades le brindaron la oportunidad de probarse en las Fuerzas Básicas de Morelia. Nadie dudó nunca de sus capacidades y al año de llegar al club, pudo incorporarse al equipo de Primera División.

“Tuve una gran oportunidad de llegar llevado por Tomás Boy, quien era el técnico en ese momento. Me tocó salir a la banca, en un partido en el estadio Azteca contra América, precisamente. Les gustó la forma en que trabajaba y me dieron la oportunidad de al siguiente torneo, hacer la pretemporada con el equipo. Este deporte te puede dar una oportunidad, pero si no la aprovechas quién sabe si se te vuelva a presentar”.

 

Su debut en el Máximo Circuito se dio de forma inesperada; lo recuerda como si hubiera sido ayer y al platicarlo, vuelve a vivirlo; se mueve de lado a lado como si calentara como lo hizo hace 14 años en el estadio Hidalgo.

“Íbamos perdiendo 4-2 en un partido contra Pachuca y en el momento en el que cae el cuarto gol, Tomás (Boy) voltea, apunta hacia donde estábamos nosotros”, entonces, Moisés gira la cabeza como aquella vez: “yo volteo y le digo: “¿es a mí?”, porque yo no creía que me hablara a mí. Me dice: “Sí, tú ven”; me acerco tímidamente para ver qué quería porque nunca me imaginé que entraría faltando 10 minutos y sólo me preguntó: “¿estás listo para entrar?”

El guardameta sigue platicando la historia, se frota las manos, le brillan los ojos y continúa: “Me tomó de sorpresa y dije: “sí, claro” y se realizó el cambio, entré… Toqué la pelota creo dos veces, pero nunca se me va a olvidar en ese momento”, recuerda con una sonrisa de oreja a oreja.

Moisés probó suerte en diversos rubros antes de consolidarse como futbolista. Platica que es gran fanático de los deportes y de la música; incluso, revela a Goal que era baterista en un grupo, pero decidió irse por la línea del futbol.

Fue perseverante y no dejó de luchar en ningún momento. Tres han sido los clubes en los que ha militado a lo largo de su carrera. Estuvo durante 11 años en Morelia, para el Apertura 2010 llegó al Atlante, fue ahí donde en el Clausura 2011 conoció a Miguel Herrera, a quien describe como “un excelente técnico y excelente persona.”

“Fue un logro importante en mi carrera. Desde niño soy americanista. Un objetivo que me puse al inicio, era llegar al América.”. Sabía que ser titular en este equipo no sería fácil, pero nunca bajó los brazos: “Lo veía un poco lejano porque aquí siempre ha habido grandes arqueros. Desde que llegó (Guillermo) Ochoa era difícil ganarse un lugar aquí porque lo venía haciendo muy bien, a menos de que saliera de la institución y aún así, venía (Armando) Navarrete ocupando un lugar de suplente y sabía que le tenían que dar un lugar a él”, pero no se rindió y sus intuiciones fueron acertadas: “sabía que iba a triunfar en América”.

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