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Nuestro columnista analizó el futuro del fútbol mexicano en la Copa Libertadores, un torneo que la liga azteca desdeñó y hoy intenta volver a tomar con seriedad.

La oportunidad brilla ante los ojos del futbol mexicano. La ruptura del duopolio televisivo a partir de la llegada de Carlos Slim a Grupo Pachuca ha traído como beneficio que para algunos equipos, en particular para el León, la Libertadores no sea un estorbo, sino la más oportuna ventana para romper con el arraigado conformismo casero fomentado por técnicos y consentido por directivos.

México le ha faltado al respeto a la Libertadores. La extravagante estructura de la Liga MX provocó que la máxima aspiración de un club en el continente se descartara por no convenir a los intereses comerciales de Televisa y TV Azteca. Lo que no estaba en sus calendarios, no interesaba en las vitrinas de los clubes. Sumisión ante las manos que mecían la cuna.

Impreciso decir que de aquí en adelante la Libertadores siempre estará en la mente y el corazón del futbol mexicano, pero cuando menos para esta edición se conjugaron el dinero de Carso y la presencia de equipos emergentes, a los que el yugo de las fuerzas televisivas los tiene sin cuidado. León y Xolos quieren ganar la Libertadores. Y eso es ganancia después de haber tenido que soportar la ranchera mediocridad de Ricardo Ferretti con los Tigres y la indiferencia de escuadras para las que la gloria internacional era un escenario tan remoto que decidieron descartarlo.

El solo hecho de pretender hacer historia es plausible. En medio de estrategas y futbolistas habituados a quejarse de participar en dos torneos a la vez, los equipos de Mohamed y Matosas son como un trago de agua en el desierto. Dicen que querer es poder, pero más allá de si lo consiguen o no, el reconocimiento va por asumir un reto que la afición desea  y necesita para en verdad comenzar a creer en algo más que en la lluvia de campeones que México registra en un solo año.

También está Toluca, mas con ellos vale guardar reservas. Un equipo con plantel limitado, aunque con el único técnico mexicano que ha obtenido un título continental. De ellos se puede esperar cualquier cosa. Si un equipo está habituado a valerse por sí mismo, es el de los Diablos Rojos.

Es tiempo de apoyar. Si bien es exagerado decir que estos equipos están representando a México, debe reconocerse en ellos a los posibles responsables de que se acaben los argumentos para los comodinos que se cierran a participar en competencias simultáneas. Dorados ya lo hizo en el ámbito local; que venga ahora la demostración internacional.


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Mauricio Cabrera es Director General de La Ciudad Deportiva, ex Editor General de mediotiempo.com y ex Editorial Manager de Yahoo! México. Escribe una columna semanal para Goal.com


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