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A pesar de que este encuentro lo ganó el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, esa noche hubo un solo jugón inspirado e insolente: un joven Carlos Vela se llevó la noche.

En el que sería el preludio de la liga número 32 del Real Madrid, el conjunto merengue se enfrentaba al Osasuna en el Real Madrid en el partido de la primera vuelta de la temporada 2007/2008 de la Liga BBVA. El conjunto merengue terminaría coronándose precisamente frente al Osasuna en la segunda vuelta, en un partido vibrante en el Reino de Navarra.

Pero durante la ida, el conjunto merengue terminó ganando su partido en un frío domingo y con algunas dificultades. Esa noche, a Sergio Ramos le tocaría bailar con el mexicano Carlos Vela, en una de las noches más inspiradas y memorables del mexicano.

El Osasuna se metió al Santiago Bernabéu, condenado a perder el encuentro, pero con un Carlos Vela inspiradísimo, que hacía temblar a la defensa merengue con cada balón que tocaba. Desgraciadamente, el conjunto navarro no fue equipo suficiente para que Vela pudiera salir airoso como el mejor jugador de la cancha.

El desparpajo del mexicano no se hizo esperar, al minuto 7 apenas, Sergio Ramos ya olía lo que se le venía encima. Vela era un demonio que driblaba en cada balón que tocaba y Ramos no podía mantenerle el paso. La afición madridista estaba asombrada con la calidad indiscutible que estaba mostrando el mexicano. Líder de absolutamente todos los ataques de los rojillos.

En el minuto 10, Carlos Vela provocaba una mano de Sergio Ramos sumamente obvia, el árbitro de esa noche marcaba la mano en el borde del área y Carlos Vela solo sonreía. Todavía no llegaba ni el cuarto de hora del partido y la defensa ya se estaba haciendo bolas con los desbordes de Carlitos.

La magia absoluta llegó en el minuto 15, con un balón que se le fue largo a Carlos, cerca del saque de esquina. El mexicano tenía encima a Sergio Ramos, que recibía gritos fuerte de Schuster desde el área técnica, desesperado por los desbordes de Vela. Carlos llegó al balón, Ramos encima de él, y con un toque leve y sublime logró hacerle un caño brutal al entonces lateral de Camas. En la grada solo se escuchó un tímido “olé” desde la tribuna visitante. Vela fue insolente con esa jugada y Ramos quedó retratado ante semejante acción.

La gran actuación de Carlos Vela, no sirvió de mucho para su equipo, solo dejó destellos. Un minuto después del caño a Ramos, Ruud Van Nistelrooy se encargaría de poner el primer gol de los merengues y Wesley Sneijder se encargó de poner el 2 a 0 a 14 minutos del final del partido. El Osasuna terminó perdiendo ese partido, pero la impresión de ese chamaco insolente que mantuvo al borde de los nervios a la defensa del Real Madrid, se quedó bien grabado en la retina del público del Santiago Bernabéu.

El día de mañana, Carlos Vela volverá a enfrentarse a Sergio Ramos, esta vez como central. El mexicano llega en su momento más dulce de forma y como la gran estrella de la Real Sociedad de San Sebastián. Vela volverá a visitar el Santiago Bernabéu, donde un día provocó la admiración de propios y extraños, por su gran técnica individual y su arrojo a pesar de estar ante el equipo que a la postre, sería coronado como el campeón de esa liga.

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