thumbnail Hello,
Mauricio Cabrera: La adolescencia del León

Mauricio Cabrera: La adolescencia del León

León FC

Nuestro columnista toca el tema de la Fiera del León. El proyecto que encarará el próximo torneo con sus nuevos refuerzos, Rafael Márquez y Nery Castillo.

Los ojos de un adolescente ven lo que nadie más. Su mundo es de exaltación permanente, de un idealismo tan inaccesible que hasta a ellos mismos les cuesta dar con la tecla de lo que buscan. Su criterio es ajeno. Miran con agrado lo que otros aplauden y desdeñan lo que su círculo cercano destroza en lo público y en lo privado. La pubertad es la etapa en que la mirada propia se construye a partir de la aprobación social y del capitalismo. Se es para impactar a otros, para recibir elogios y hasta para generar envidias de terceros por lo que se tiene.

En esa cancha el materialismo es el jugador clave. Un adolescente compra la ropa que le gusta, siempre y cuando traiga un logotipo que le dé valor a lo que escogió. "Las marcas no te hacen", sueltan los padres a los hijos cuando estos escogen un suéter idéntico a otro pero que vale más por traer un cocodrilo, una palomita o cualquier distintivo comercial que aporte valor social. Pero el puberto se encapricha y se sale con la suya. Ha comenzado a entender el poder del dinero.

León ha decidido que esa es la mirada que quiere adoptar. Con el dinero de Slim como aval para ser ostentoso, los esmeraldas antepusieron el impacto mediático de un par de nombres a la camaradería de un equipo que no necesitó de ellos para tomar por asalto los primeros lugares de la Liga. Ni siquiera el familiar caso del Pachuca los azuzó a evitar el espinoso terreno de adquirir un producto de empaque llamativo, pero con una calidad que se extravió en el tiempo.

A Nery Castillo y Rafael Márquez hay que ponerlos en líneas aparte. El primero es un jugador secuestrado por su propio carácter. Su futbol se perdió entre discusiones con la prensa y un temperamento que ha ido destruyendo los ya de por sí escasos argumentos que había para pensar que lo mejor de su carrera podría estar en su futuro y no en el ayer. Con Pachuca no hizo más que ofender a rivales. Jamás embonó en el ADN de una institución que nunca antes había perdido tanto el estilo, y todo porque la entidad hidalguense vendió su esencia a cambio de unas cuantas portadas adicionales en la pretemporada.

A Rafael Márquez, en cambio, hay que reconocerle su legado histórico al futbol mexicano. Su verdadero alcance para la historia del balompié nacional llegará cuando se retire, pues ya alejado de las canchas quedarán de lado las calificaciones sesgadas por lo antipático que a muchos les resulta y por sus crisis nerviosas transformadas en violencia ante las frustraciones que vivió con la Selección Nacional.  Sin embargo, y pese a los muchos blasones que lo acompañan, no debe olvidarse que viene de ser una de las máximas decepciones en la MLS. No sólo sufrió para adaptarse, sino que se lesionó con frecuencia, agredió oponentes y hasta aprovechó los micrófonos para ponerse en contra de la Liga que le permitió disfrutar sus días en Nueva York sin mayor exigencia deportiva. Mordió la mano que le dio de comer.

En lo que ambos coinciden es en una personalidad que segrega. Hacen equipos dentro de un mismo grupo. O el técnico hace lo que ellos esperan, en particular en el caso de Márquez, o empieza a mover su peso específico dentro del vestidor para apuntar armas hacia quienes le incomodan. Si lo hizo en Selección Nacional para borrar a Cuauhtémoc Blanco, puede volver a intentarlo en un club que entregó su protagonismo a personajes ajenos en vez de seguir procurando a sus propios héroes.

Castillo y Márquez son monedas al aire, volados que por segunda temporada rigen el proyecto deportivo de Grupo Pachuca.  Fallaron con los Tuzos y ahora asumen los mismos riesgos con el León. Desde que Grupo Carso apareció con su fajo de billetes, las premisas que tanto pregonaban Jesús Martínez y Andrés Fassi se han ido diluyendo como Alka Seltzer en un vaso de agua. Habría que decirles, como padres desesperados por la actitud de sus hijos, que "los nombres no te hacen". Lo triste es que ellos parecían tenerlo claro.

-------------------------------

 

Mauricio Cabrera es Director General de La Ciudad Deportiva, ex Editor General de mediotiempo.com y ex Editorial Manager de Yahoo! México. Escribe una columna semanal para Goal.com


Sigue a MAURICIO CABRERA en

From the web

From the web