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MLS: Se va bicampeón y dejando legado, fin de una era

MLS: Se va bicampeón y dejando legado, fin de una era

Getty

Fueron seis años, dos títulos, tres finales, 4 clasificaciones a postemporada, 98 partidos y 18 goles en temporada regular. Ayer la última celebración

Campeón en todas las ligas en las que ha jugado al menos una temporada, acostumbrado a ganar desde la juventud obteniendo campeonatos de divisiones menores en su país, con premios y reconocimientos internacionales y destacado como uno de los deportistas mejor pagados del mundo. ¡Todo un fenómeno mundial!

Y así se le ha reconocido siempre más como un ícono y una marca que por sus habilidades en el terreno de juego, las cuales muchos demeritan. Con ellas, ha conseguido por lo menos 114 goles (varían los datos) entre club y selección, además de incontables asistencias con una de las pegadas más precisas del juego.

Por supuesto que no es un dios, pero mientras a los casi 38 años (cumple el 2 de Mayo) colegas han acabado sus fortunas, mendigan puestos como jugador, mienten como entrenadores o abusan de un micrófono, los rumores lo ponen en Brasil, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Australia y China como futbolista y otros tantos como ejecutivo. ¡Algo debe tener en lo deportivo!

Y por su puesto si es de marca y empuje comercial no hay nada que hablar, cuando llegó a la MLS no solo lo hizo de la mano de una nueva norma para la contratación de jugadores a la que inicialmente se le denominó con su apellido. Además, abrió ojos y oídos dentro y fuera de la liga para el crecimiento.

Es imposible no acreditarle parte del crecimiento de 14 a 19 equipos en competencia, la construcción de estadios dedicados solo al fútbol en Kansas City, New Jersey, Salt Lake City, Philadelphia y  Houston, más el de San José que está en construcción. La liga es ahora televisada por canales internacionales y en televisión abierta para todo Estados Unidos quitando espacios al fútbol americano universitario y/o otras competiciones. La liga que comenzó hace 17 años parece no tener forma de desmoronarse, como ocurriera en el pasado, sino al contrario de crecer (ya se anunció que habrá franquicia 20 en el futuro cercano). Obviamente no se trata de que él construyera, comprara y negociara. Pero su presencia generó el efecto dominó que en la economía suele crear un movimiento (bueno o malo) que impulsa o destruye un proceso cualquiera. Aquella norma que se creó para su llegada es ahora usada por un mínimo de tres jugadores por equipo y extendida con algunas variantes a jugadores menores de 20 años en cada plantel. Y asistencias de entre 20 y 50 mil espectadores se cuentan con facilidad hoy en los estadios.

Se le ha tildado de niño mimado, de tener preferencias en los camerinos, especialmente en Estados Unidos, en donde se le ha permitido no solo ir de préstamo en el receso de temporada (otra tendencia que impuso y hoy es casi que oficial para mantener a los jugadores en competencia) sino de hacer viajes para atender asuntos personales o compromisos publicitarios y de su país como durante los Juegos Olímpicos. Pero vale la pena anotar que cada vez que ha hecho esto viajes, ha regresado por su propia cuenta, con las consecuencias de largas millas, poco descanso y demás para jugar con su equipo e incluso con el seleccionado de la Liga en eventos como el Juego de las Estrellas (partido que incluso en algunos deportes estadounidenses los deportistas evitan para cuidar su salud ante la competencia real). Entrenadores lo han calificado como un hombre preocupado por su profesionalismo. “algo de lo que muchos ni siquiera se interesan”, decía Sir. Alex Ferguson, uno de sus mentores y entrenadores.

Fueron seis años, dos títulos, tres finales, 4 clasificaciones a postemporada, 98 partidos y 18 goles en temporada regular con 40 pases de gol y tres convocatorias al Juego de las Estrellas. Ayer, el primer gol de su equipo nace en un cobro de esquina suyo que inicialmente casi se convierte en gol olímpico; el segundo en un tiro libre que él cobra y cuya segunda jugada es sancionada como mano en el área; en el tercero no participó. Con ellos se selló el segundo título de su equipo, consecutivo y ante el mismo rival.

Antes de venir a Estados Unidos le decía a la cadena de deportes ESPN: “No voy allí a ser una superestrella, voy a ser parte de un equipo, trabajar duro y ojalá ganar cosas. Voy a hacer diferencia, voy a jugar fútbol. No digo que con mi llegada el fútbol se va a hacer el deporte más grande de Estados Unidos. Sería difícil de conseguir. Baseball, basketball y fútbol americano han estado por mucho tiempo, pero no haría esto si no pensara que puedo hacer una diferencia”.

Y ayer tras el pitazo final y la celebración del título, aseguró: “Solo espero que la gente haya disfrutado verme jugar aquí en el Galaxy. Es lo que siempre he querido cuando me paro en un terreno de juego, que la gente disfrute con mi juego y el de mi equipo. El impacto de mi carrera aquí es algo que le queda a la gente para que lo determine. Yo creo que ha sido una época exitosa, pero está en manos de los demás determinar eso”.

Y fue exitosa, marcó la diferencia. ¡Es el fin de una era!, cheers David Robert Joseph Beckham.

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