thumbnail Hello,

Los Xolos de Tijuana derrotaron 2-1 a los Diablos Rojos del Toluca en la gran final de ida. Todo se definirá el domingo en el Nemesio Díez.

La mordida fue feroz e incisiva más no suficiente. La perrera fue una olla a presión en un corral de plástico que no decepcionó a ningún asistente. Tijuana cambió la bola caliente por la pelota de fútbol y entendió que la localía debía ser un verdadero infierno, mayor al que aguardará a sus Xolos el próximo domingo.

Tijuana fue un vendaval en los primeros 45 minutos. Los Xolos soltaron sus correas y apretaron mordiendo en cada zona del campo a unos Diablos que no terminaban de comprender cómo atacar en la final. Por la derecha y la izquierda, pases filtrados o bombeados, todo era posible con el equipo de Mohamed.

Como en todo el torneo, Duvier Riascos fue quien más intentó. Fidel Martínez fue el ‘Neymar’ que Tijuana tanto necesitaba consiguiendo darle unas cuantas punzadas en la cabeza a Marvin Cabrera.

El jugador ecuatoriano mordió por vez primera en el juego. El argentino Pellerano se inventó un gran pase desde la derecha para que el ‘Neymar’ bajara la pelota con el muslo izquierdo y definiera de aire ante una salida dubitativa de Alfredo Talavera.

El “Caliente” se calentó con toda la fuerza y amor que han aguantado, pero enfrente, salieron unos diablos que bastante saben de liguillas.

El cuadro de Meza echó hielos a la grada enfriando inmediatamente el calor de la afición. En su primera llegada de peligro, Lucas Silva, una de las grandes revelaciones del torneo, entró por derecha y en lugar de meter disparo cuando estaba relativamente cerca de Cirilo Saucedo decidió prolongar un pase filtrado hacia Edgar Benítez para que el paraguayo sólo empujara la pelota.

El fútbol es así. No siempre es el más justo para quien más intenta, o al menos, hasta ese momento le daba la espalda a quien más había propuesto en el juego.

Rápidamente Tijuana se enganchó nuevamente al juego. Luego de varias llegadas de peligro menor, llegó el tanto de la quiniela. No podía ser más que en balón parado, una de las grandes fortalezas de los Xolos desde que Antonio Mohamed tomó al equipo.

La polémica no tardaría en llegar y el fallo arbitral tocaría el marcador. Falta cobrada desde la derecha para que luego de un desvío apareciera el paraguayo Pablo Aguilar para meter la pelota a un metro la línea de gol. Todo parecía perfecto hasta que la repetición mostraba un claro fuera de lugar del defensa central de Tijuana. El marcador se ponía 2-1. Injusto o no, con error o acierto arbitral, Tijuana hacía lo que debía en casa y ponía contra las cuerdas al Toluca.

Así se iban al descanso. Y ahí se quedaba la emoción de la gran final.

Los 45 minutos restantes fueron el inútil complemento a un primer lapso vibrante y bien jugado. La pelea en la media cancha y el conformismo de ambos equipos fue la vertiente del segundo tiempo.

Nulas llegadas de ambos lados para dejar la gran final abierta para el partido en Toluca, sitio donde los Diablos han perdido solo dos finales disputadas en los últimos 15 años.

Si la perrera fue caliente, el infierno promete quemar. Ahí, en el territorio donde los Diablos cazan a sus enemigos, los Xolos intentarán culminar una obra fantástica para ganar el primer campeonato en su corta trayectoria, mientras Toluca tiene una cita con la historia.

De coronarse, México se deberá acostumbrar a llamar a los Diablos el equipo más ganador del fútbol mexicano. Por lo pronto, todo está abierto en la gran final del balompié azteca.

Related

From the web

From the web