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Leandro Augusto, la leyenda que inició en León

Leandro Augusto, la leyenda que inició en León

Club Tijuana

Luego de 25 torneos y a punto de cumplir 35,000 minutos de juego en México, Leandro Augusto se volverá a ver las caras con el equipo que apostó por él para traerlo a nuestro país.

Llegó con el nuevo milenio a nuestro país con la ilusión y el sueño de trascender. Pocos pensaban que aquel menudo mediocampista rubio con peinado medieval haría una carrera brillante en México, y más, porque su difícil camino lo iniciaba en uno de los equipos más complicados de aquella época: el León.

Leandro Augusto vino para quedarse, aunque el inicio no fue lo sencillo que muchos esperaban. Arribó a nuestro país en el Invierno 2000 junto a otros tres brasileños en medio de las críticas hacia el dueño de los entonces Panzas Verdes, Roberto Zermeño, quien debía armar un club que evitara que el equipo se fuera a la Liga de Ascenso.

Así, Leandro Augusto se sumó a Adelino Batista, Joao Batista y Ailton Da Silva para comandar un barco que se hundía de a poco.

Para su beneficio, Leandro solo estuvo un año para entrar en una de las polémicas más fuertes de principio de la década. Si bien en un inicio no había mostrado un nivel sorprendente, el brasileño invitaba al beneficio de la duda, el cual, Atlas le daría en un inicio.

Los Rojinegros tuvieron al mediocampista en la palma de su mano. Lo negociaron y lo presentaron como su refuerzo. Sin embargo, el jugador tenía otro camino en mente, irse a los Pumas. Así, el cuadro de León jugó a dos bandas para que al final fuera la escuadra de la UNAM la que se llevara al jugador. Y si, Leandro no pudo haber tomado mejor decisión.

Para el Invierno 2001 el brasileño llega a los Pumas para ser el eje conductor, corazón y vida de los universitarios en una de sus épocas más brillantes de la historia. Con su inolvidable ‘7’ en la espalda, Leandro enamoró uno a uno de los fanáticos auriazules con su fútbol, garra, entrega y cariño a la camiseta que defendía.

Fueron diez años en los que el jugador vio como su nombre y su figura se hacían leyenda con Pumas. Ahí, ganó el bicampeonato, ante Chivas y Monterrey, el Campeón de Campeones, el Trofeo Santiago Bernabéu, los títulos frente al Pachuca y el último de su estadía con los auriazules ante Monarcas.

Cuando se mantenía con los universitarios tomó la decisión de representar en la vida y en la cancha al país que le dio casi todo. Tristemente para él, la oportunidad de defender la camiseta tricolor llegó en uno de los instantes más delicados del conjunto mexicano. Así, Sven Göran-Eriksson lo convocó para la eliminatoria rumbo a Sudáfrica teniendo al igual que el sueco, resultados no muy positivos.

Luego de dar la vida y el corazón por los Pumas, el futuro le tenía asignada una nueva tarea. Xolos y Tijuana se cruzaron en su vida para que fuera el jugador naturalizado mexicano el buque insignia del entonces ‘benjamín’ del fútbol mexicano.

Luego de un inicio complicado debido a las lesiones, Leandro Augusto hoy es inamovible del conjunto fronterizo. El alma del medio campo y junto a Javier Gandolfi, los hombres de peso del equipo.

Tras 12 años y medio en México sus números son impresionantes. Ha disputado 25 torneos en nuestro país, 418 partidos disputados y la increíble cifra de 402 como titular para 318 completos, 22 goles y 49 asistencias.

De no existir ningún problema, en el juego ante León del día jueves romperá la marca de los 35,000 minutos disputados en México.

Ese mismo día, Leandro se reencontrará por el equipo que apostó por él y que le dio la oportunidad de crear una vida llena de éxitos en México. Su figura ha cambiado, su corte de cabello no es de ‘Príncipe Valiente’ como cuando llegó, aunque esa valentía y orgullo por disputar una pelota aún la mantenga. Hoy es turno de la afición de Xolos para disfrutar a un hombre que juego tras juego se convierte en una leyenda más del balompié azteca.

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