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Con el alma, Boca empató un Superclásico increíble

Con el alma, Boca empató un Superclásico increíble

Cristian Chávez - Leonardo Ponzio

El partido fue todo de River, pero en tiempo de descuento Walter Erviti clavó el 2-2 que desató la locura xeneize. Como en todo Superclásico, de poco valieron los méritos.

Todos los análisis se cayeron a pedazos cuando Santiago Silva bajó con el pecho la pelota para que Walter Erviti punteara ante la salida de Barovero. Ya se habían cumplido los 90' y el público de River festejaba su victoria que, de alguna manera, exorcisaba el paso por la Primera B Nacional.

Pero todo se desvaneció cuando Erviti anticipó con su pie izquierdo a Marcelo Barovero y clavó el 2-2 final. ¿Injusto? Puede ser, pero ya es un lugar común en los Superclásicos: no cuentan los merecimientos, no vale lo hecho durante el juego.

Boca fue inferior a River desde el arranque, cuando al minuto y medio los locales se pusieron en ventaja con un tiro libre de Leonardo Ponzio que picó ante Agustín Orión, que no tuvo respuesta y sufrió un blooper antológico. De ahí en adelante, fue todo cuesta arriba para los dirigidos por Julio César Falcioni.

River controló la pelota y los espacios. Fue muy superior durante el primer tiempo. Dominó el mediocampo, no pasó sobresaltos en los tibios avances xeneizes y en cada contra dejó la sensación de estar más cerca de aumentar el marcador.

Por dos lesiones, a los 13 minutos River ya había hecho dos cambios: González Pires por Ramiro Funes Mori y Ariel Rojas por Martin Aguirre.

Falcioni intentó torcer la historia en el complemento, cuando dispuso el ingreso de Lautaro Acosta por Clemente Rodríguez. Por lógica, Boca se adelantó en la cancha y tuvo más protagonismo, pero Rodrigo Mora concluyó con un golazo desde ángulo cerrado una jugada de Trezeguet y Sánchez: 2-0.

Cuando parecía que River lo tenía liquidado drigo Mora, al toque Leandro González Pirez regaló un penal y Santiago Silva no perdonó. Envalentonado por el descuento, Boca siguió buscando, con sus limitaciones, desprolijo y poco punzante.

Y entonces llegó el epílogo inesperado, cuando el cornómetro de Lunati ya señalaba el descuento: el centro de Acosta desde la derecha, el oficio y el orgullo de Silva para bajar la pelota en el área caliente de River y la viveza de Erviti para meter el puntín izquierdo ante un Barovero jugado... El grito xeneize tuvo su natural reflejo en el silencio y la decepción de River, que estuvo al frente en el marcador durante 89 minutos y no pudo consolidar un triunfo que hubiera sido justo.

¿Justo? Es verdad, en los Superclásicos estos conceptos se quedan a un lado. River y Boca empataron 2 a 2, pero "ganó" Boca.

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